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25 de noviembre: Cuando las Mirabal encendieron una lucha que no se apaga

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El 25 de noviembre no es una fecha simbólica más en el calendario internacional. Es un recordatorio urgente, incómodo y necesario. Ese día, hace 65 años, Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron asesinadas por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Su muerte encendió una llama continental contra la violencia y, décadas más tarde, motivó a la ONU a declarar esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Sin embargo, la efeméride no ha logrado detener el dolor. Las cifras actuales revelan que la violencia de género sigue siendo una tragedia nacional.

Un país donde ser mujer sigue siendo un riesgo

República Dominicana mantiene una de las tasas más altas de feminicidios del Caribe y Centroamérica. Los registros del Ministerio Público sitúan entre 70 y 90 feminicidios cada año, con variaciones mínimas que evidencian una problemática crónica y no coyuntural.

A esto se suma un panorama alarmante:

  • Más de 85,000 denuncias de violencia de género fueron registradas solo en 2023.
  • El 68% de las víctimas que acuden a denunciar reportan agresiones físicas reiteradas.
  • Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia por parte de su pareja, según la ENDESA.
  • El 20% de las denuncias corresponden a amenazas de muerte, una antesala frecuente del feminicidio.

Las rutas de atención siguen enfrentando fallas: medidas de protección que no se cumplen, respuestas tardías, falta de seguimiento psicológico y una red institucional que no siempre brinda acompañamiento efectivo.

La memoria como resistencia activa

Recordar a las Hermanas Mirabal no debe convertirse en una rutina ceremonial. Ellas no fueron víctimas comunes; desafiaron a un régimen violento, conscientes de los riesgos. Su legado simboliza la resistencia frente a cualquier forma de opresión, incluida la que hoy sufren miles de mujeres en sus propios hogares.

El 25 de noviembre obliga a mirar estas cifras sin indiferencia. Tras cada número hay una historia rota, hijos huérfanos, comunidades marcadas por la pérdida y un sistema que aún está lejos de garantizar seguridad.

El desafío de la violencia de género en República Dominicana

Aunque ha pasado más de medio siglo desde su asesinato, la violencia contra la mujer sigue siendo una de las problemáticas más graves y persistentes del país. Las cifras reflejan la magnitud del problema:

  • Entre 2020 y 2024, 708 mujeres murieron en condiciones de violencia, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
  • En 2024 se registraron 71 feminicidios, reportados por la Fundación Vida Sin Violencia.
  • En las últimas dos décadas, el país ha documentado 1,802 feminicidios, con un promedio anual de 140 a 180 muertes.
  • La CEPAL reportó 74 feminicidios en 2023.
  • La violencia general contra las mujeres continúa aumentando: la ONE documentó más de 200,000 casos entre 2020 y 2024, de los cuales el 77.5% corresponde a violencia de género o intrafamiliar.

Estas cifras demuestran que la conmemoración del 25 de noviembre no solo es necesaria, sino urgente.

Marco legal y políticas públicas

El país cuenta con leyes y estrategias diseñadas para enfrentar la violencia contra la mujer:

  • Ley 24-97: tipifica la violencia intrafamiliar y establece sanciones.
  • Ley 136-03: protege a niñas y adolescentes contra todo tipo de violencia.
  • Decreto 386-16: establece el Plan Nacional contra la Violencia de Género.
  • Estrategia Nacional de Desarrollo 2030: integra la igualdad de género como pilar de desarrollo.

A estas se suman los programas coordinados por la Procuraduría General, el Ministerio de la Mujer y las Unidades Especializadas de Violencia de Género.

Retos que aún persisten

Pese al marco legal y los esfuerzos institucionales, los desafíos siguen siendo profundos:

  • Alta reincidencia en casos graves.
  • Lentitud judicial en procesos por violencia o feminicidio.
  • Prevención insuficiente, con poca inversión en educación pública.
  • Subregistro y falta de denuncias por miedo o desprotección.

Especialistas destacan la necesidad de reforzar la prevención primaria, fortalecer las medidas de protección, mejorar la respuesta estatal y trabajar en el cambio cultural.

Un compromiso que aún no se cumple

Aunque existen marcos legales importantes —como la Ley 24-97, los protocolos de atención, los Centros de Intervención Conductual para Hombres y los programas de protección—, la realidad demuestra que falta voluntad política sostenida y una inversión acorde con la gravedad del problema.

La violencia de género no se resuelve con campañas aisladas ni discursos de ocasión. Se combate:

  • Con educación desde la infancia.
  • Con respuestas rápidas ante las denuncias.
  • Con protección efectiva a las víctimas.
  • Con sanciones ejemplares.
  • Con un cambio cultural que no normalice el control ni la agresión.

Este 25 de noviembre, el país tiene la oportunidad de honrar a las Mirabal desde la acción, no desde la formalidad. Recordarlas significa comprometerse con un futuro donde ninguna mujer pierda la vida por el simple hecho de ser mujer.

Un llamado a la acción que trasciende la conmemoración

El 25 de noviembre es más que un homenaje: es un llamado a actuar con firmeza. A exigir políticas públicas efectivas, sistemas de denuncia confiables, justicia ágil y protección real para quienes viven violencia.

Honrar a las Hermanas Mirabal implica convertir su legado en acción, compromiso y transformación. La eliminación de la violencia contra la mujer es, más que una meta, una obligación ética y social.

La lucha comenzó con ellas, pero terminará solo cuando las cifras dejen de doler.

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