RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- En el marco del 75 aniversario de la fundación de la República Popular, la reforma y apertura de China se destaca como uno de los principales motores de su crecimiento económico y desarrollo social.
Desde el inicio de este proceso en 1979 hasta 2023, el país ha mantenido una tasa anual de crecimiento económico promedio del 8,9 %, muy superior al promedio mundial del 3 %, y ha contribuido con un 24,8 % al crecimiento económico global, el mayor aporte de cualquier país durante este periodo.
Este avance es producto de una estrategia de desarrollo que combina el socialismo con “características chinas” y la integración controlada de mecanismos de mercado.
A diferencia de los modelos occidentales, China ha seguido su propio camino de desarrollo basado en las condiciones nacionales y necesidades prácticas, evitando copiar ciegamente estrategias foráneas.
Un ejemplo es el sistema de responsabilidad familiar implementado en las zonas rurales, que otorgó mayor autonomía a los agricultores, incrementando la productividad sin replicar modelos extranjeros.
Además, el país adoptó una estrategia de “prueba piloto antes de ampliación”, donde las políticas se ensayaron en regiones específicas antes de ser aplicadas a nivel nacional, minimizando riesgos y maximizando beneficios.
Impacto social y económico
El ingreso disponible per cápita en áreas urbanas pasó de 343 yuanes (49 dólares) en 1978 a 51.821 yuanes (7.385 dólares) en 2023, según datos oficiales. Asimismo, China logró erradicar la pobreza absoluta en las zonas rurales y reducir las brechas entre áreas urbanas y rurales.
Además, ha construido un sistema de seguridad social robusto, asegurando que los beneficios del crecimiento se distribuyan de manera más equitativa.
La esencia de la reforma, según los analistas, no ha sido alterar el sistema socialista, sino perfeccionarlo. El objetivo ha sido fortalecer al país, promover una sociedad más justa y mejorar el bienestar general del pueblo.

