RDÉ DIGITAL, PARÍS.- A diez años de su firma, el Acuerdo de París continúa siendo un símbolo de esperanza y, al mismo tiempo, una advertencia. El histórico pacto climático, que buscaba limitar el calentamiento global a 1.5 °C, enfrenta un panorama desigual: algunos países han avanzado en la reducción de emisiones, mientras otros retroceden.
Un pacto sin sanciones
El Acuerdo, adoptado en 2015 por casi todos los países del mundo, estableció que cada nación debía fijar sus propias metas para disminuir el CO₂, pero sin imponer sanciones en caso de incumplimiento.
“Ya no se trataba de un buffet donde habría comida suficiente para alcanzar los 1.5 grados, sino de una cena en la que cada quien aporta algo y esperamos que alcance”, expresó el ambientalista alemán Christoph Bals.
Esa flexibilidad —clave para lograr consenso— se ha convertido con el tiempo en una de sus principales debilidades, provocando resultados desiguales en la acción climática global.
La transformación energética
A pesar de las limitaciones, el Acuerdo de París impulsó un cambio irreversible. “La verdadera buena noticia es que la transición hacia las energías renovables es ahora inevitable”, afirmó Navroz Dubash, investigador de la Universidad de Princeton.
Las energías solar y eólica ya resultan más económicas que el carbón o el gas, y el año pasado la inversión mundial en energía limpia duplicó a la de los combustibles fósiles.
Incluso los mayores emisores, como China, comienzan a estabilizar sus emisiones o reducirlas lentamente, según organismos internacionales.
Un logro parcial, pero vital
Aunque el calentamiento global no se ha detenido, el Acuerdo de París logró evitar escenarios más catastróficos. Antes de 2015, los científicos advertían que las temperaturas podrían aumentar hasta 4 °C; hoy las proyecciones se ubican en torno a 2.3 °C.
“Entre ambas cifras hay cientos de millones, si no miles de millones, de vidas humanas en juego”, recordó Bals.
Además, el respaldo ciudadano ha crecido: dos tercios de la población mundial consideran urgente tomar medidas contra el cambio climático.
Un futuro en construcción
El Acuerdo de París no ha cumplido del todo sus metas, pero ha cambiado la forma en que el mundo enfrenta la crisis ambiental. Una década después, sigue siendo un éxito frágil: una alianza construida sobre la esperanza, la cooperación y la convicción de que aún hay tiempo para actuar.

