RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– El director ejecutivo del Observatorio Educativo de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Juan Valdez, advirtió que la educación pública de la República Dominicana atraviesa su momento más oscuro y crítico en lo que va del siglo XXI.
“Los últimos cuatro años han sido los peores de este siglo. En este momento estamos en el lugar más atrasado que ha atravesado la educación pública. “Como sociedad dominicana no podemos seguir tolerando tal cosa”, expresó Valdez.
Valdez denunció que más de 300 mil niños dominicanos están fuera de las aulas por falta de cupo, a pesar de que desde hace más de una década el país destina el 4 % del PIB al sector educativo.
Falta de aulas, libros y evaluación docente
De acuerdo con el directivo de la ADP, la educación es una ciencia medible, tal como establecen los artículos 58 y 59 de la Ley General de Educación. No obstante, los 13 indicadores que miden la calidad educativa muestran un grave deterioro.
Entre las principales deficiencias mencionadas por Valdez están la escasez de más de 6,500 aulas, la falta de libros de texto actualizados, una infraestructura escolar precaria y deficiencias en el programa de alimentación escolar. “Las condiciones en las que un niño dominicano asiste a clases son inhumanas”, afirmó.
Asimismo, denunció que desde hace más de siete años no se evalúa a los docentes, lo que impide identificar sus necesidades de formación y mejora. A esto se suma una denuncia aún más grave: el Ministerio de Educación estaría contratando a aspirantes que reprobaron el concurso de oposición para cubrir plazas docentes, pagando solo la mitad del salario a esos contratados.
Educación, el gran fracaso del gobierno
Valdez sostuvo que la gestión educativa ha sido el mayor fracaso del gobierno en los últimos cinco años, lo que consideró alarmante en un mundo que avanza hacia la inteligencia artificial y la transformación digital.
“La pregunta es: ¿cómo van a competir nuestros niños con estas limitaciones en el escenario global actual?”, cuestionó.
El panorama descrito por el Observatorio Educativo apunta a una crisis estructural del sistema público, pese a los recursos invertidos. Para Valdez, el momento exige un replanteamiento urgente de las políticas educativas si se desea garantizar el derecho a una educación de calidad y cerrar las brechas sociales que esta situación ha profundizado.

