RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– El superintendente de Bancos, Alejandro Fernández W., recomendó este lunes a los ciudadanos utilizar las tarjetas de crédito únicamente como un mecanismo de respaldo o emergencia, en lugar de emplearlas como su principal fuente de financiamiento doméstico.
Advirtió que, si bien estos productos financieros facilitan el acceso al sistema bancario, su uso inadecuado puede implicar altos costos para los hogares, debido a las elevadas tasas de interés.
“La tarjeta de crédito es útil y puede ser una puerta de entrada al sistema financiero formal, pero debe usarse de forma responsable. No es la vía más eficiente para financiar consumos habituales, ya que su tasa ronda el 60 % anual”, señaló Fernández.
Alternativas frente al crédito informal
El superintendente explicó que, a pesar del alto costo del crédito plástico, muchas personas lo usan como medio de pago sin financiamiento, beneficiándose de programas de lealtad y acumulación de puntos.
Sin embargo, quienes sí utilizan este instrumento para cubrir gastos regulares se enfrentan a un costo financiero elevado que, aunque significativo, sigue siendo preferible frente al crédito informal o usurero, donde las tasas pueden superar el 480 % anual.
“Es importante entender que para quienes no tienen otra alternativa, la tarjeta sigue siendo menos perjudicial que opciones de crédito informal fuera del sistema regulado”, aclaró.
Avances en acceso al crédito
A pesar de las restricciones crediticias de años anteriores, Fernández informó que más de 2.6 millones de personas y empresas tienen hoy acceso a financiamiento bancario en el país, lo que representa un crecimiento de más de 600 mil nuevos usuarios en el último quinquenio.
Este aumento se atribuye, en parte, a políticas que promueven la inclusión financiera y a herramientas tecnológicas como ProUsuario, que permiten a los ciudadanos tomar decisiones informadas sobre su salud financiera.
Llamado a la educación financiera y planificación
Fernández subrayó que la educación financiera es clave para fomentar el uso responsable del crédito y garantizar que los consumidores elijan los productos financieros más adecuados para sus necesidades.
“El rol de la Superintendencia de Bancos es asegurar un sistema sólido y accesible, pero también responsable. La tarjeta de crédito puede ser parte de una estrategia financiera personal, pero no debe convertirse en la base del presupuesto familiar”, concluyó.

