RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El Observatorio de Derechos Humanos para Grupos Vulnerados (Odhgv), dirigido por el comunicador Manuel Meccariello, emitió este viernes una alerta nacional frente al agravamiento de la crisis de salud mental en la República Dominicana, marcada por baja inversión estatal, cobertura limitada de seguros médicos y un déficit de centros y profesionales especializados.
“La salud mental no puede seguir siendo la cenicienta del sistema de salud dominicano. Cada día aumenta el número de personas con algún padecimiento sin recibir atención adecuada”, advirtió Meccariello.
De acuerdo con datos del Informe sobre el Sistema de Salud Mental de la OMS y del Instituto Iqvia, el país destina solo 0.73 % del presupuesto nacional de salud a esta área, por debajo del promedio regional. Más de la mitad de esos recursos se concentran en el Centro de Rehabilitación Psicosocial Padre Billini, en Santo Domingo, lo que limita la atención en provincias y zonas rurales.
El Observatorio señaló también las deficiencias en la cobertura del régimen subsidiado de Senasa, que no contempla de manera integral terapias, consultas psiquiátricas ni medicamentos psicotrópicos. “La salud mental no puede ser un privilegio. Los seguros deben cubrir consultas, terapias y medicamentos al 100 %, sin distinción de régimen o clase social”, afirmó Meccariello.
La situación se agrava con la escasez de especialistas: menos de 300 psiquiatras activos, pocos psicólogos clínicos y menos de 300 camas psiquiátricas disponibles en todo el país, lo que obliga a muchas familias a enfrentar solas los desafíos del cuidado.
Entre los grupos más afectados se encuentran personas en situación de calle, envejecientes sin redes de apoyo, jóvenes con adicciones, mujeres víctimas de violencia y privados de libertad con condiciones de salud mental. “Estas poblaciones viven en una doble exclusión: son estigmatizadas y carecen de acceso a servicios básicos de atención”, subrayó.
El Odhgv propuso siete medidas urgentes: incrementar el presupuesto, descentralizar los servicios, ampliar la cobertura de seguros, crear nuevos centros de rehabilitación, lanzar campañas de prevención del suicidio, fortalecer la formación de profesionales y establecer un sistema nacional de datos sobre salud mental.
“El sufrimiento emocional no se ve, pero se siente en silencio. Cada suicidio, cada paciente abandonado, cada joven sin tratamiento, es una deuda moral y social que el país no puede seguir ignorando”, sostuvo Meccariello, quien llamó al Ministerio de Salud Pública, al Consejo Nacional de Seguridad Social y al Poder Ejecutivo a trabajar junto a la sociedad civil en un Plan Nacional de Acción en Salud Mental.
“La salud mental no puede esperar. Debemos actuar ahora, con compromiso, con humanidad y con visión de futuro”, concluyó.

