RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS.- Estados Unidos ha activado una nueva etapa de su estrategia comercial, intensificando los aranceles sobre importaciones de decenas de países.
Las medidas, impulsadas por el presidente Donald Trump y anunciadas oficialmente el jueves, pretenden —según la Casa Blanca— “reindustrializar Estados Unidos” y “proteger a los trabajadores nacionales”, aunque varios gobiernos afectados han respondido con llamados al diálogo.
El nuevo esquema tarifario impone un mínimo universal del 10% para países con los que EE. UU. mantiene superávit comercial.
En cambio, para aquellos con los que registra déficit, como India, Siria y varios países latinoamericanos, los recargos escalan entre el 15% y el 50%.
India será uno de los más impactados: sus exportaciones enfrentarán un arancel acumulado del 50% en tres semanas, en respuesta a sus continuadas compras de petróleo ruso.
Siria, por su parte, afronta desde ya tasas de entre el 15% y el 41%.
Reacciones divididas: diplomacia en curso
Pese al aumento de la tensión comercial, algunos países optan por mantener abiertas las vías diplomáticas. Suiza, afectada con un 39%, descartó represalias “por el momento”.
Sudáfrica aseguró que el presidente Ramaphosa mantiene contacto directo con Trump para continuar negociaciones.
La Unión Europea, Japón, Corea del Sur, y varios países latinoamericanos —como Costa Rica, Ecuador y Bolivia— se enfrentan desde este jueves a un arancel del 15%.
En estos casos, se contemplan acuerdos parciales o provisionales, algunos de los cuales se mantienen en proceso de definición.
México logró una prórroga de 90 días para negociar, manteniendo de forma temporal un 25% de arancel en productos fuera del T-MEC, el tratado de libre comercio que comparte con Estados Unidos y Canadá.
En el caso canadiense, el impacto es significativo: productos clave están ahora sujetos a un 35% adicional, aunque la protección del T-MEC limita el alcance de los nuevos gravámenes.
Brasil: sanción simbólica y económica
En un movimiento que combina motivos económicos y políticos, Estados Unidos aplicó un arancel del 50% a ciertos productos brasileños, como carne y café, a pesar de que Brasil mantiene superávit comercial con Washington.
Según fuentes cercanas al gobierno estadounidense, la medida también refleja el descontento por el juicio en curso contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado político de Trump.
Impacto económico y percepción pública
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, defendió las nuevas tarifas asegurando que podrían generar hasta 50.000 millones de dólares al mes para las arcas estadounidenses.
Sin embargo, economistas y analistas advierten que el costo real podría trasladarse a los consumidores.
Una encuesta reciente de Morning Consult/The Century Foundation reveló que el 83% de los estadounidenses están preocupados por el alza de los precios, especialmente en alimentos.
Los expertos señalan que muchas empresas podrían verse forzadas a incrementar los precios finales ante el aumento de costos por importación.
Aranceles estratégicos en sectores clave
Trump ha anunciado medidas más agresivas en sectores específicos. Los semiconductores importados estarán sujetos a un arancel del 100%, a menos que se fabriquen en suelo estadounidense.
El sector farmacéutico podría enfrentar un aumento progresivo que alcanzaría el 250% en poco más de un año, en un intento por relocalizar la producción.
Además, se mantienen aranceles previos: 50% sobre acero, aluminio y cobre, y 25% en automóviles y piezas fuera del marco del T-MEC.
El reloj corre para China
Una nueva fecha clave en esta política comercial será el 12 de agosto, cuando finaliza la tregua arancelaria con China.
Bajo este acuerdo, ambas potencias mantuvieron aranceles reducidos del 10% y 30%, respectivamente.
Aunque aún no se ha confirmado una extensión formal, desde el gobierno estadounidense se muestran optimistas sobre una renovación por otros 90 días.

