RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Del 19 al 30 de octubre, los escenarios del Teatro Nacional Eduardo Brito se transformarán en un gran mosaico de estilos, lenguajes y generaciones con la programación nacional del Festival Internacional de Teatro 2025, una edición que reafirma que la escena dominicana no solo está viva, sino en plena expansión creativa.
La Sala Máximo Avilés Blonda abrirá con El sueño de la vida, a cargo de la Compañía Nacional de Teatro (22 y 23 de octubre). La pieza, una relectura libre de textos lorquianos, promete ser un homenaje onírico a la poesía del subconsciente. Luego, el escenario acogerá Casa de muñecas (28 y 29), del Teatro Rodante, que volverá sobre el clásico de Ibsen para poner en cuestión, una vez más, los límites de la libertad femenina dentro de las estructuras sociales.

La Sala La Dramática se convierte en laboratorio. Caronte, de Ariel Feliciano Presenta (22 y 23), invoca al barquero mitológico para hablar de tránsito, muerte y identidad; mientras que Vitoria, de Utopía Teatro (24 y 25), plantea una reflexión sobre la resistencia y la fe en medio del caos contemporáneo.
El espacio también recibirá dos apuestas formativas del ENAD: El apocalipsis según Pedro Machete (lunes 20) y Macbeth (martes 21), esta última una reinterpretación estudiantil del poder y la ambición shakesperiana.

Del universo popular a la irreverencia
La Sala Manuel Rueda será territorio híbrido con Alagarata, Romeo y Julieta, del Tirapiedra Teatro (25 y 26), que fusiona el imaginario popular dominicano con el drama shakesperiano en clave de coro callejero y tragedia tropical. Le sigue Intus, de Tesence Teatro (28 y 29), una exploración del encierro interior a través del movimiento físico y el lenguaje simbólico.
En la Sala Ravelo, Francis Cruz Presenta llega con El Gallo (29 y 30), pieza que se anuncia como un duelo entre lo masculino, lo vulnerable y lo grotesco en clave de drama rural. Mientras que el Bar Juan Lockward se convierte en espacio de desahogo y provocación. Guayando escenas, de Impredecibles Impro (viernes 24), promete humor instantáneo, mientras Las vaginas son ateas, de Producciones Raúl Méndez (sábado 25), se suma a la corriente internacional del teatro testimonial feminista sin pelos en la lengua.

Finalmente, la Sala Monina Solá alojará una segunda versión de Casa de muñecas, esta vez en formato orquestal a cargo del Teatro Orquestal Dominicana (29 y 30), cerrando el ciclo en un contraste entre la palabra desnuda y la palabra sinfónica.

