RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– Las principales Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) del país enfrentan una severa distorsión financiera derivada del modelo de capitación vigente en el Seguro Familiar de Salud. Al cierre de julio, las pérdidas técnicas del sistema superan los RD$2,000 millones, mientras que las pérdidas netas ya rebasan los RD$1,000 millones, situación que alerta sobre la insostenibilidad progresiva del esquema actual.
El informe técnico emitido por la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) pone en evidencia la magnitud del problema: el modelo de capitación única —tarifa fija por afiliado sin ajustes por edad, sexo o consumo— ha provocado un deterioro financiero especialmente grave para las ARS que atienden poblaciones envejecidas o con alto uso de servicios médicos.
El economista Henri Hebrard, especialista en salud pública, advierte que “el esquema per cápita uniforme, vigente desde hace años sin actualización por inflación, riesgo o consumo, genera inequidades profundas entre las aseguradoras, castiga financieramente a quienes atienden poblaciones de mayor riesgo y limita la sostenibilidad del sistema en su conjunto”.
Hebrard enfatiza la urgencia de reformar el modelo: “El sistema está penalizando a quienes hacen mejor su trabajo. Si no se corrige con prontitud, muchas ARS enfrentarán escenarios operativos insostenibles antes de que finalice el año”.
Ley 870-01
Pese a que la Ley 87-01 permite explícitamente el uso de tarifas diferenciadas por riesgo, el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) aún no ha implementado un modelo de capitación ajustado. Esta demora va en contra de las mejores prácticas internacionales adoptadas por países como Chile, Uruguay, Alemania y Países Bajos, donde se aplican modelos de riesgo que ajustan los pagos según edad, sexo, multimorbilidad y condiciones clínicas, logrando así mayor equidad financiera y eficiencia macroeconómica.
“Existen modelos actuarial y económicamente validados que pueden adaptarse al contexto dominicano. “La falta de implementación de un esquema así está generando pérdidas evitables para el sistema”, puntualiza Hebrard.
El sector salud dominicano requiere una revisión urgente de su arquitectura financiera. La inacción pone en riesgo no solo la estabilidad económica de las ARS, sino también el acceso sostenible a servicios de salud de calidad para millones de afiliados en el país.

