RDÉ DIGITAL, HAITÍ.– Un informe reciente del medio haitiano Ameriqueinfo7 señala que la masacre de aproximadamente 180 personas, en su mayoría ancianos, en la comunidad de Wharf Jérémie, Puerto Príncipe, Haití, fue ordenada por el líder pandillero Mikanor Altes, alias “Wa Mikano”.
Según la investigación, el motivo habría sido fortalecer su “poder místico” mediante un ritual, desestimando así las versiones que apuntan a una venganza por la muerte de su hijo.
El reporte detalla que Altes organizó un evento con la aparente intención de distribuir regalos navideños a ancianos de la comunidad, utilizando esta fachada para reunir a las víctimas en un acto deliberado de violencia. La Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos corroboró que hombres armados, bajo órdenes de Altes, detuvieron a líderes comunitarios y los ejecutaron en su bastión.
Mientras que Ameriqueinfo7 atribuye la masacre a un renovado compromiso místico del pandillero, otras fuentes, como la agencia AP, sugieren que el ataque fue impulsado por acusaciones de brujería. Según esta versión, Altes habría culpado a los ancianos de la comunidad por la enfermedad y posterior muerte de su hijo tras recibir consejos de un sacerdote vudú.
Grupos locales, como la Cooperativa para la Paz y el Desarrollo, sostienen que el líder pandillero acusó a los ancianos y practicantes de vudú de haber lanzado un maleficio sobre su hijo, lo que habría desatado una serie de asesinatos en represalia.
Mikanor Altes, señalado como miembro de la coalición criminal Viv Ansamm, liderada por Jimmy Cherisier, alias “Barbecue”, controla varias comunidades costeras, incluidas Wharf Jérémie, La Saline y Fort Dimanche. Su historial criminal incluye robo, extorsión y secuestro, según informes de la ONU.
En el pasado, Altes ya había atacado a practicantes de vudú, asesinando a varias mujeres mayores acusadas de brujería. No obstante, analistas destacan que, antes de esta masacre, no figuraba entre los líderes de pandillas más violentos de Haití.
El líder pandillero no ha emitido declaraciones públicas ni ha respondido a solicitudes de comentario. Las autoridades haitianas enfrentan desafíos para frenar la violencia pandillera, mientras los residentes de Wharf Jérémie siguen bajo restricciones impuestas por los criminales, quienes buscan identificar más víctimas potenciales.

