RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS (EFE).- El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa realizar un viaje a China durante los primeros 100 días de su mandato, según informó este sábado The Wall Street Journal.
La visita, de concretarse, marcaría un esfuerzo temprano por abordar las tensas relaciones con el país asiático tras años de conflictos comerciales y políticos.
Aunque la decisión final sobre el viaje no ha sido tomada, asesores cercanos a Trump aseguran que la posibilidad está siendo discutida activamente. Durante las conversaciones, representantes de Trump y del presidente chino, Xi Jinping, también han explorado la opción de que Xi sea invitado a visitar Estados Unidos en el futuro cercano.
El posible viaje tiene como objetivo suavizar las tensiones con Pekín, exacerbadas durante el primer mandato de Trump (2016-2021), cuando implementó aranceles a las importaciones chinas en el marco de una guerra comercial que sigue afectando las economías de ambos países.
En su campaña más reciente, Trump renovó sus críticas a las prácticas comerciales de China y propuso imponer aranceles de hasta un 60 % a ciertos productos provenientes del gigante asiático.
Trump visitó Pekín en 2017, casi un año después de asumir la presidencia, en una gira que incluyó discusiones sobre comercio y seguridad. Sin embargo, sus políticas hacia China durante ese período se caracterizaron por un enfoque agresivo, que incluyó acusaciones de prácticas desleales y restricciones tecnológicas.
En contraste, el actual plan de viaje podría señalar una estrategia más diplomática en sus primeros días de gobierno.
China no ha confirmado oficialmente su disposición a recibir a Trump, aunque el vicepresidente Han Zheng asistirá a la ceremonia de investidura en representación de Xi Jinping. Este gesto refleja la cautela de Pekín ante el cambio de administración en Washington.
Personas cercanas al liderazgo chino han señalado que Xi valora la posibilidad de mejorar las relaciones bilaterales, pero persisten dudas sobre las intenciones a largo plazo de Trump, dadas sus promesas de campaña.
El viaje, si se concreta, podría ser un intento de Trump por equilibrar su retórica electoral con una política exterior pragmática.
Mientras algunos ven esta visita como una oportunidad para reducir tensiones, otros advierten que las promesas de imponer aranceles más altos podrían dificultar cualquier avance significativo en las relaciones bilaterales.

