RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El BID ha sido uno de los principales proveedores de financiamiento a largo plazo para el progreso económico, social e institucional en América Latina y el Caribe desde su fundación en 1959. Siendo uno de los países fundadores, República Dominicana ha utilizado la influencia del organismo internacional para impulsar su progreso.
Desde entonces, las relaciones entre el BID y la media isla caribeña se han fortalecido. Se trata de una relación que ha permitido al Estado tener una cartera de préstamos activas por un valor de $2,057.00 millones. Cada gobierno asigna más de dos decenas de proyectos en diversas áreas como el transporte, la energía y el saneamiento, los cuales se actualizan cada cuatro años.
“Cada cuatro años, con el ciclo político del país, hacemos un diagnóstico profundo de la situación nacional mirando todo el sector público, pero también el sector privado. Buscamos ver qué necesita la economía para que puede seguir creciendo”, indicó Katharina B. Falkner-Olmedo, representante del BID, a elDinero.
Estos análisis se concentran en cada gestión gubernamental y buscan continuar creciendo de manera sostenible e inclusiva. Emitiremos un informe porque estamos en un año electoral. Falkner-Olmedo explica que se están entregando recomendaciones específicas a las autoridades en relación a otras áreas que se consideran esenciales.
Después de establecer las cuestiones, el BID comienza a colaborar con el Gobierno en proyectos particulares que resulten beneficiosos para ambas partes. El objetivo de la estrategia nacional del BID con República Dominicana para 2021-2024 es ayudar al país a recuperar un ritmo robusto de crecimiento económico consistente con un desarrollo inclusivo, resiliente y sostenible.
“Primero se evalúa qué se puede hacer en el país y luego se propone. Al final es la nación que decide sus prioridades de desarrollo, mientras que en el Grupo BID, como lo hemos escuchado de nuestro Presidente, nosotros tenemos nuestras prioridades. Entonces realmente es ver cómo nos encontramos y a dónde podemos tener máximo impacto, ambas partes”, expresó.
Durante las Asambleas de Gobernadores del BID, Ilan Golfajn, presidente del organismo internacional, mencionó que América Latina y el Caribe todavía tiene muchas oportunidades por delante, pero todavía tiene algunas deficiencias que deben solucionarse.
“Hay muchas necesidades y no tiene sentido que se hagan ‘muchas cositas’ sin ver cuáles son los temas emblemáticos a donde el BID puede apoyar al país.
Una vez que tenemos estos sectores definidos, empezamos a trabajar con los ministerios qué exactamente se necesita”, agrega Falkner-Olmedo. A pesar de que se discuten con los gobiernos en funciones, los desafíos y objetivos principales han surgido previamente.
“Es un trabajo de muchos estudios que normalmente no se ven. Cada proyecto que sale del Congreso normalmente tiene dos a cinco años de estudios porque estamos trabajando de entender muy bien el contexto local y en diseñar un proyecto que sí se puede ejecutar y que sea sostenible”, aseguró.
En este sentido, resalta que el BID no solo brinda fondos, sino también orientación. “Tenemos en total 40 expertos aquí en República Dominicana y más de 2,000 en la sede. Todos ayudan a entender cuál es la problemática, cuáles son las soluciones que se ha aprobado en el mundo y cuál sería la mejor para el país”, detalló.
“La gran diferencia, es que nosotros invertimos muchos recursos en tener personal en el terreno que puede entender la lógica de la nación”, dijo Falkner-Olmedo. Sin embargo, aunque al final cada destino decide sus prioridades, “nosotros apoyamos y trabajamos con todos los ministerios”, es decir, Hacienda, Economía, Presidencia e incluso el mismo presidente, en sectores como educación, energía, transporte y agricultura.
En el BID consideran que el aporte mas beneficioso que pueden hacer para el país es brindar información para tomar la mejor decisión. “Obviamente nosotros solamente financiamos lo que vemos que puede ser exitoso. Tenemos la experiencia de toda la región para saber qué es factible. Hay que ser realista”, indica, haciendo referencias a problemáticas nacionales como la educación, la energía o la contaminación.
“No vamos a cambiar la educación en un año, pero vamos a hacer una diferencia en cinco años. El problema energético no se va a cambiar todo en dos años, pero vamos a ver algo distinto en cuatro años y lo mismo entonces este proyecto de saneamiento de toda la costa de Santo Domingo a Punta Cana en cuatro años, o el cierre de Duquesa, que ya no es un tema abstracto”, resaltó.
También planean prestar atención a la degradación de las playas debido al aumento del turismo en República Dominicana. “Muchas playas aquí están sufriendo, están perdiendo uno, dos y hasta tres metros al año. Si no hacemos nada, en 10 años no hay playa en dominicana, entonces allá queremos intervenir con las autoridades tanto locales como centrales para ver este impacto”, concluyó.
En la actualidad, la estrategia nacional del Grupo BID se enfoca en mejorar la gestión pública y la estructura fiscal, fomentar una reactivación económica sostenible e inclusiva y fomentar el desarrollo del capital humano.
Según ellos, abordarán temas transversales como la digitalización, la adaptación al cambio climático, el género y la diversidad, la capacidad institucional y el estado de derecho, con un enfoque en la transparencia.
El nivel de aprobaciones con garantía soberana se estimó en $1,845 millones para 2021-2024 y $1,724 millones para 2024-2025, respectivamente. Se prevé que la deuda del país con el BID podría alcanzar el 13 % del gasto público externo con esos valores. A pesar del aumento en los montos, que alcanzan los $2,057 millones en proyectos activos, estos solo representan el 10 % del total de los más de $4,185.0 millones que le adeuda el Estado.

