RDÉ DIGITAL, SIRIA (AP).- Siria vivió un giro histórico este domingo con el colapso del régimen de Bashar al-Assad tras 50 años de gobierno de su familia. Un avance rebelde inesperado en la capital, Damasco, marcó el fin del dominio autocrático, mientras la población celebraba en medio de incertidumbre sobre el futuro del país y la región.
Miles de sirios se reunieron en las plazas centrales de Damasco ondeando la bandera revolucionaria de tres estrellas, símbolo de la oposición al régimen. La Plaza de los Omeyas, escenario de históricos discursos oficiales, se convirtió en un centro de festejos, con multitudes cantando “Dios es grande” y coreando consignas contra Assad.
Otros tomaron acciones más contundentes: saqueos en el palacio presidencial y el Ministerio de Defensa evidenciaron la ruptura del control gubernamental. Familias ingresaron al palacio presidencial, llevándose objetos como platos y mobiliario, mientras soldados y policías abandonaban sus puestos.
La caída de Assad fue anunciada por la televisión estatal, que transmitió un mensaje de los rebeldes asegurando la liberación de prisioneros y pidiendo proteger las instituciones del “estado sirio libre”. El comandante rebelde Anas Salkhadi, en un discurso posterior, aseguró a las minorías religiosas y étnicas que “Siria es para todos, sin excepciones”.
El grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), liderado por Abu Mohammed al-Golani, fue clave en los avances rebeldes que en pocos días tomaron Alepo, Hama y Homs, mientras el Ejército sirio se desmoronaba. Golani, quien rompió con Al Qaeda en 2016, ha buscado reformar su imagen, afirmando su compromiso con un futuro inclusivo para Siria.
Bashar al-Assad y altos funcionarios de su gobierno desaparecieron durante el fin de semana. Rusia, su principal aliado, confirmó que negoció su salida y que el expresidente habría abandonado el país, aunque su destino es desconocido.
La embajada iraní en Damasco fue abandonada y posteriormente saqueada, dejando documentos dispersos y daños visibles. En contraste, el primer ministro sirio, Mohammed Ghazi Jalali, fue escoltado por rebeldes y afirmó en un video que su gobierno está dispuesto a facilitar una transición.
El fin del régimen supone un golpe significativo para Irán, que respaldó a Assad durante el conflicto, y para Hezbollah, que ahora enfrenta presión en sus territorios. Israel, por su parte, desplegó tropas en la zona desmilitarizada de las Alturas del Golán, intensificando su presencia en la región tras la retirada de fuerzas sirias.
A pesar de las celebraciones, los desafíos son enormes. Siria sigue dividida por conflictos entre facciones armadas, con enfrentamientos entre rebeldes apoyados por Turquía y fuerzas kurdas aliadas de Estados Unidos en el norte, mientras el grupo Estado Islámico permanece activo.
El enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen, pidió conversaciones urgentes en Ginebra para coordinar una transición política. Por su parte, Qatar organizó una reunión regional con Irán, Rusia, Turquía y Arabia Saudí para abordar la estabilidad en Siria y evitar una nueva crisis.
El periódico pro-gobierno Al-Watan reconoció el cambio de era: “Estamos ante una nueva página para Siria. Que Siria sea para todos los sirios”. Mientras tanto, el líder rebelde Golani es visto como la figura clave en este momento histórico, con el reto de liderar un país devastado por 14 años de guerra civil y profundas divisiones sociales.
En las calles, la esperanza y el temor se entremezclan. Mohammed Amer Al-Oulabi, un residente de Damasco, expresó: “Que Dios bendiga a los héroes que nos dieron esta victoria. Ahora comienza el verdadero desafío”.

