RDÉ DIGITAL, CHINA (EFE).- China anunció este jueves un nuevo paquete de restricciones a la exportación de productos de tierras raras, profundizando su control sobre un sector clave para la tecnología global y reavivando las tensiones comerciales con Estados Unidos, en un contexto de creciente rivalidad económica entre ambas potencias.
Las nuevas medidas, justificadas bajo el argumento de seguridad nacional, afectarán tanto a empresas chinas como extranjeras y establecen una normativa adicional sobre la exportación de artículos que contengan al menos un 0.1 % de tierras raras de origen chino. Estas disposiciones se suman a las limitaciones que Pekín comenzó a aplicar en abril pasado en respuesta a los gravámenes impulsados por el gobierno de Donald Trump durante el denominado “Día de la Liberación”.
El anuncio se produce poco antes de un posible encuentro entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, y tras un periodo de aumento en las exportaciones de estos minerales, que en agosto alcanzaron su máximo histórico desde 2012. Analistas consideran que el control sobre las tierras raras actúa como una carta estratégica para China en medio de las negociaciones comerciales con Washington.
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos con propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas, indispensables para la fabricación de vehículos eléctricos, pantallas táctiles, paneles solares, turbinas eólicas y hasta los billetes de euro, donde se emplean para evitar falsificaciones.
Aunque su nombre sugiere escasez, estos elementos son relativamente comunes en la corteza terrestre, pero su procesamiento industrial es complejo y costoso, lo que ha concentrado su refinado en pocos países, principalmente en China.
China, el actor dominante
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), China posee cerca del 49 % de las reservas mundiales de tierras raras, equivalentes a unos 44 millones de toneladas, y concentra más del 70 % de la producción global y casi el 90 % del procesamiento.
Este dominio se consolidó desde los años 80, cuando el gobierno chino declaró los minerales como recursos estratégicos, subsidió a las empresas nacionales y permitió estándares medioambientales más flexibles, reduciendo los costos de producción. El histórico líder Deng Xiaoping resumió en 1992 la relevancia de estos recursos con una frase que se mantiene vigente: “Oriente Medio tiene petróleo; China tiene tierras raras”.
En su política más reciente, China ha fortalecido el marco regulatorio del sector. En 2024, aprobó la primera normativa específica para las tierras raras y, desde julio de 2025, está en vigor la Ley de Recursos Minerales, que introduce licitaciones competitivas, refuerza la supervisión estatal y obliga a las empresas a realizar restauración ecológica tras las actividades mineras.
Las tierras raras son hoy uno de los recursos más estratégicos del siglo XXI, esenciales para la transición energética y el desarrollo tecnológico. Estados Unidos, Australia, Brasil e India han incrementado su exploración y producción, pero aún dependen en gran medida de la refinación china.

