RDÉ DIGITAL SANTO DOMINGO.– Cada 21 de enero, la República Dominicana rinde homenaje a Nuestra Señora de la Altagracia, patrona espiritual del país. La fecha, declarada día no laborable, convoca a miles de fieles y reafirma una tradición con raíces coloniales profundas.
Higüey, centro de la celebración nacional
Como cada año, la Basílica-Catedral de Higüey fue el principal punto de encuentro. Allí se celebraron los actos litúrgicos centrales de la festividad.

La misa solemne de acción de gracias, presidida por el obispo Jesús Castro Marte, reunió a miles de peregrinos de distintas provincias. Desde la madrugada, los fieles llegaron a pie, en vehículos y algunos descalzos, como muestra de fe y cumplimiento de promesas.
Además, las autoridades desplegaron un operativo de seguridad y asistencia, con el fin de garantizar el orden y la protección de los asistentes durante toda la jornada.
Loma de Cabrera también celebró la festividad
Mientras tanto, en el municipio de Loma de Cabrera, provincia Dajabón, se desarrollaron las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Altagracia.

La programación incluyó actos religiosos, desfiles, actividades culturales y presentaciones artísticas. Asimismo, se realizó la coronación de la reina de las patronales, en un ambiente familiar y organizado.
De forma paralela, cientos de fieles acudieron a las parroquias locales para orar, encender velones y agradecer favores recibidos.
Celebraciones en la diáspora dominicana
La devoción también se expresó fuera del país. En Estados Unidos, comunidades dominicanas organizaron misas y encuentros religiosos.
En Hazleton, Pensilvania, cerca de 900 fieles participaron en una eucaristía especial organizada por la Diócesis de Scranton. De igual manera, parroquias en ciudades como Nueva York y Nueva Jersey realizaron actos conmemorativos.
Así, la Virgen de la Altagracia volvió a convertirse en un símbolo de identidad y fe para los dominicanos en el exterior.
El presidente Abinader no asistió por motivos de salud
Uno de los temas más comentados fue la ausencia del presidente Luis Abinader en la misa principal. Según explicó la primera dama Raquel Arbaje, el mandatario presentó un cuadro gripal, con fiebre alta, tos y malestar general.

Por recomendación médica, el jefe de Estado permaneció en reposo y suspendió su agenda pública. En su representación asistieron la vicepresidenta Raquel Peña, la primera dama y varios funcionarios del Gobierno.
No obstante, Abinader envió un mensaje público, en el que pidió que “el manto de la Virgen nos cubra con fe, esperanza y paz”, expresando su cercanía espiritual con la población.
Tradición, fe e identidad nacional
La devoción a Nuestra Señora de la Altagracia se remonta a la época colonial. Con el paso del tiempo, la festividad se consolidó como uno de los pilares espirituales y culturales del país.
En conclusión, el Día de Nuestra Señora de la Altagracia se celebró con orden, masiva participación y profundo fervor. Desde Higüey hasta Loma de Cabrera, y desde el país hasta la diáspora, los dominicanos reafirmaron una tradición que trasciende generaciones y fronteras.
Reacciones y cobertura mediática
Los medios nacionales destacaron que la ausencia presidencial respondió exclusivamente a razones de salud. Al mismo tiempo, resaltaron la normalidad de la celebración y la amplia participación ciudadana.
De este modo, la jornada estuvo marcada por el fervor religioso y la continuidad de una tradición que une a los dominicanos.

