RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El programa de ayudas sociales “La Brisita Navideña”, impulsado por el Gobierno dominicano para apoyar a familias vulnerables durante las festividades, ha generado fuertes cuestionamientos en los últimos días debido a irregularidades en su implementación.
La entrega de estas tarjetas, destinadas a beneficiar a tres millones de personas, enfrenta críticas por fallas en el sistema de selección de beneficiarios y por presunto uso clientelista.
Uno de los principales señalamientos proviene de la inclusión de personas no elegibles, como exmandatarios y funcionarios, en el listado de beneficiarios. Entre ellos, destacan los expresidentes Hipólito Mejía, Danilo Medina y Leonel Fernández, así como la exvicepresidenta Zoraima Cuello, quien denunció públicamente el mal uso de la base de datos del SIUBEN.
Mientras tanto, ciudadanos en extrema pobreza, como Adriana Suero Franco, residente en La Zurza, lamentan no haber sido considerados. Suero, madre soltera de nueve hijos, vive en condiciones precarias sin recibir ningún tipo de ayuda del programa.
Las críticas no solo apuntan a la ineficiencia en la identificación de beneficiarios, sino también al enfoque mediático de la entrega. Videos muestran al coordinador del Gabinete de Políticas Sociales, Francisco Antonio Peña Guaba, distribuyendo personalmente las ayudas, lo que ha sido calificado por opositores como una estrategia de autopromoción.
Además, partidos como el PLD y la Fuerza del Pueblo han solicitado información detallada sobre los controles establecidos para garantizar la correcta distribución y uso de las ayudas.
El programa, que incluye la producción de tarjetas Bono Navideño Mastercard, enfrenta críticas por su alto costo operativo. Cada tarjeta tiene un costo adicional de RD$700, lo que ha elevado los gastos de distribución a más de RD$6,685 millones entre 2020 y 2024. Este modelo ha sido señalado como insostenible, ya que las tarjetas no son reutilizables.
En contraste, gestiones anteriores realizaban transferencias directas a cuentas bancarias, minimizando el costo y riesgos de fraudes, que han proliferado en los últimos años. Entre estos, destaca el caso de clonación de tarjetas en 2022, que afectó a más de 94 mil personas y resultó en un fraude por RD$154 millones.
A pocos meses de las elecciones, las inconsistencias en la distribución de “La Brisita Navideña” generan suspicacias sobre su uso como herramienta electoral. Líderes opositores y organizaciones sociales exigen al Gobierno garantizar que los recursos lleguen a quienes realmente lo necesitan, con mayor transparencia y sin fines políticos.
La polémica sobre el manejo de este programa pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y depuración del SIUBEN, para evitar que los recursos públicos destinados a combatir la pobreza terminen siendo utilizados de manera ineficiente o cuestionable.

