RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO. —Lo que se presentaba como una edición más del glamuroso Miss Universe 2025 ha derivado en una crisis multifacética que pone en jaque su credibilidad internacional. La combinación de insultos públicos, renuncias ejecutivas y escándalos legales alienta una redefinición del certamen.
El incidente detonante
Durante una ceremonia de bandas (sashing) previa al certamen, el directivo tailandés Nawat Itsaragrisil reprendió públicamente a la participante mexicana Fátima Bosch por supuestamente incumplir un compromiso promocional. Según los reportes, la llamó “tonta” y ordenó que la retiraran del acto con seguridad. En solidaridad, más de una docena de candidatas, incluida la ganadora del año anterior, abandonaron el salón.

Este acto desencadenó una ola de críticas en redes sociales, con hashtags como #StandWithFatima, y puso en primer plano cuestiones de dignidad, autoridad y derechos de las concursantes.
Renuncia de Osmel Souza y el cierre de una era
Pocas horas después del incidente, Osmel Sousa confirmó su renuncia como asesor de la Miss Universe Organization, declarando que se trató de “un cierre de ciclo que ya había cumplido”.
Sousa, conocido como El Zar de la Belleza, con más de cinco décadas ligado al mundo de certámenes de belleza y responsable de múltiples coronas de Venezuela, explicó que su salida se debe a motivos personales: “Estar lejos de mi país y vivir solo me hizo reflexionar profundamente”.
Su partida representa más que un cambio de personal: simboliza una ruptura con una estructura de poder que dominó la estética y la formación de reinas latinas durante décadas.
Crisis de liderazgo e imagen institucional
La Miss Universe Organization (MUO) reaccionó limitando el papel de Itsaragrisil en el certamen y desplegando a su nuevo CEO, Mario Búcaro, para tomar el control de los eventos en Tailandia.

En paralelo, emergió una investigación sobre la promoción de plataformas de apuestas vinculadas a la organización del evento en Tailandia, lo que añade una dimensión legal y ética a la crisis.
Focos de conflicto estructural
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Desigualdad de trato: El incidente expone una tensión creciente en torno al respeto hacia las participantes y a los estándares de trato en los certámenes de belleza.
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Autonomía vs. control central: La disputa entre la operación tailandesa y la dirección global de MUO evidencia fallas en la gobernanza del evento.
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Riesgo reputacional: con franquicias nacionales, patrocinadores y medios observando, el certamen se enfrenta a una pérdida de credibilidad que puede afectar su proyección comercial y mediática.
Impacto para América Latina
Para la comunidad latinoamericana —y en especial para la República Dominicana—, la crisis plantea un doble desafío:
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Salvaguardar la presencia e influencia de sus candidatas en un certamen que debe proyectar diversidad y respeto.
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Aprovechar el foco mediático para potenciar sectores como belleza, moda, turismo y entretenimiento con una visión de empoderamiento cultural.
¿Y la República Dominicana?
Para la diáspora dominicana y los medios especializados, este escenario representa un reto y una oportunidad. El país debe:

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Redoblar el apoyo institucional y mediático a su candidata.
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Exigir que los procesos de selección y participación sean cada vez más profesionales.
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Aprovechar el foco mediático para convertir el certamen en plataforma de turismo, moda y cultura nacional.
Respuesta institucional y pérdida de control

La Miss Universe Organization (MUO) reconoció que el comportamiento del directivo fue “humillante e inaceptable” y limitó su participación en lo que resta del evento. Mientras tanto, la empresa matriz enfrenta una demanda por “entorno laboral tóxico” relacionada con la exdirectora de Miss USA, lo que añade otro frente a su crisis de gobernanza.
3. Las piezas de una crisis más profunda
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Falta de respeto público: El incidente abre la discusión sobre cómo se trata a las participantes y qué valores representa el certamen en pleno siglo XXI.
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Problemas estructurales: El conflicto en Tailandia evidencia tensiones entre la filial local y la dirección global de MUO.
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Riesgo de marca: Las franquicias nacionales, patrocinadores y medios están atentos. Una pérdida de credibilidad podría afectar la transmisión, contratos y licencias.
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Impacto latinoamericano: Para países como República Dominicana, el certamen es una plataforma de visibilidad. Esta crisis podría reconfigurar su acceso, apoyo y representación.
¿Qué puede suceder ahora?
Las fuentes indican que la MUO debe tomar decisiones urgentes en los próximos días para evitar que el certamen pierda impulso irreversible:
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Revisión estructural del liderazgo del evento y delegados locales.
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Comunicados claros y públicos que garanticen el trato digno de las concursantes.
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Transparencia en las franquicias nacionales y refuerzo del cumplimiento normativo.
Los próximos pasos
La MUO debe actuar rápido para reconquistar confianza:
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Implementar protocolos formales de respeto e igualdad para concursantes.
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Garantizar transparencia en la gestión de alianzas, patrocinadores y operadores locales.
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Reforzar la imagen de marca como plataforma digna, profesional y actualizada.
En resumen
El Miss Universe 2025 entra en lo que podría ser un punto de inflexión. La combinación de conflictos públicos, cuestionamientos estructurales y reflexión sobre su propósito más allá del glamour pone en el foco la necesidad de reconstrucción institucional. Para América Latina y la diáspora dominicana, el certamen sigue siendo relevante, pero exige ahora una versión más responsable, moderna y auténtica.

