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De Noriega a Maduro: 36 años después, la historia vuelve a repetirse

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El 3 de enero vuelve a marcar un punto de inflexión en la historia política de América Latina. En 1990, Manuel Antonio Noriega cayó en Panamá tras una invasión liderada por Estados Unidos. Treinta y seis años después, Washington anunció la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, en una operación militar que reavivó comparaciones inevitables.

Más allá de la coincidencia del calendario, ambos casos comparten argumentos oficiales, métodos de intervención y consecuencias regionales de alto impacto.

El caso Noriega: la Operación Causa Justa

A finales de 1989, el presidente estadounidense George H. W. Bush ordenó la Operación Causa Justa. Washington desplegó más de 25,000 soldados en Panamá. El objetivo declarado fue proteger ciudadanos estadounidenses, restablecer el orden democrático y combatir el narcotráfico.

Noriega, entonces jefe de las Fuerzas de Defensa panameñas y hombre fuerte del país, había sido acusado por tribunales estadounidenses de narcotráfico, lavado de dinero y conspiración. Durante días se mantuvo oculto hasta que se refugió en la Nunciatura Apostólica. El 3 de enero de 1990 se entregó.

Estados Unidos lo trasladó a Miami. Allí enfrentó un juicio federal y recibió una condena de décadas de prisión. El proceso sentó un precedente histórico: por primera vez, un exjefe de Estado latinoamericano fue juzgado en territorio estadounidense.

El caso Maduro: una operación de captura directa

En el caso venezolano, el presidente Donald Trump afirmó que fuerzas especiales estadounidenses ejecutaron una operación “planificada al detalle” para capturar a Nicolás Maduro. Según la versión oficial, el mandatario y su esposa, Cilia Flores, fueron extraídos del país por vía aérea y trasladados a un buque militar.

Trump aseguró que ambos se dirigen a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico y terrorismo. Washington sostuvo durante años que Maduro lideraba estructuras criminales transnacionales, acusaciones que Caracas siempre negó.

La Casa Blanca presentó la operación como una acción puntual, sin intención de ocupación prolongada del territorio venezolano.

El desafío previo a Washington

Antes de caer, Noriega desafió abiertamente a Estados Unidos. La imagen del líder panameño blandiendo un machete durante un discurso quedó como símbolo de confrontación directa.

Maduro mantuvo una retórica similar. Durante años aseguró que Venezuela resistiría cualquier intento de intervención. Denunció sanciones, bloqueos y amenazas militares, y afirmó que Washington no se atrevería a capturarlo en su propio país.

En ambos casos, el desafío público precedió a una acción militar directa.

Reacciones internas y militares

Tras la caída de Noriega, las Fuerzas de Defensa panameñas colapsaron en pocos días. El poder pasó a un gobierno reconocido por Estados Unidos, mientras el país iniciaba un proceso de reconstrucción institucional.

En Venezuela, la gran incógnita sigue siendo la reacción de las Fuerzas Armadas. Analistas señalan que los altos mandos mantienen fuertes intereses económicos ligados al poder, mientras los rangos medios podrían adoptar posturas distintas. La estabilidad interna aún está en evaluación.

Impacto regional e internacional

La invasión a Panamá generó una fuerte condena internacional, pese al respaldo interno que recibió tras la salida de Noriega. El debate sobre soberanía y derecho internacional marcó la década siguiente.

Hoy, la captura de Maduro provoca inquietud similar. Gobiernos de América Latina observan con cautela el precedente. Algunos piden la intervención de organismos multilaterales. Otros temen una escalada que afecte la estabilidad regional y los mercados energéticos.

Cargos, justicia y precedentes

Noriega enfrentó cargos por narcotráfico y lavado de activos. Cumplió condenas en Estados Unidos y luego en Panamá y Francia. Su caso se convirtió en referencia obligada del alcance extraterritorial de la justicia estadounidense.

Maduro, según Washington, enfrentará un proceso comparable. De concretarse, sería el segundo caso en la historia moderna de un presidente latinoamericano capturado y juzgado por Estados Unidos bajo acusaciones de crimen organizado.

Una historia que vuelve

Las diferencias entre Panamá en 1990 y Venezuela en 2026 son evidentes. Sin embargo, el patrón se repite: acusaciones de narcotráfico, desafío político, operación militar y traslado a tribunales estadounidenses.

Treinta y seis años después de Noriega, América Latina vuelve a enfrentar un episodio que reabre viejos debates sobre soberanía, legalidad internacional y el peso de Estados Unidos en el destino político de la región.

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