RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- La Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, ubicada en San Cristóbal, enfrenta graves amenazas debido a prácticas de explotación minera que no han respetado los estándares ambientales.
Este complejo, compuesto por 57 cuevas de gran valor cultural y ecológico, ha sido objeto de recientes investigaciones que confirman un daño ambiental significativo, según informó el ministro de Medio Ambiente, Armando Paíno Henríquez.
Durante una inspección, el ministro Henríquez declaró que los daños son evidentes incluso a simple vista. “Definitivamente, no es una posición en discusión que esa zona debe ser protegida. Hemos comprobado que la explotación no se ha hecho de manera correcta”, afirmó.
El Ministerio ha iniciado un análisis exhaustivo, considerando tanto los estudios previos como las posturas de diferentes actores, incluidas empresas mineras, explotadores informales y comunidades locales.
Según Henríquez, la zona enfrenta explotación artesanal e informal, además de la actividad de varios frentes mineros que se culpan mutuamente por el deterioro.
Ambientalistas como Luis Carvajal destacan la relevancia mundial de las cuevas, no solo por su valor arqueológico y cultural, que incluye pictografías precolombinas, sino también por su importancia ecológica. La cueva número 4 alberga una población de murciélagos cuya disminución ha sido reportada, lo que afecta negativamente la ecología local.
“Los murciélagos contribuyen a la reforestación al dispersar semillas y controlan plagas de insectos, desempeñando un papel crucial en el equilibrio ambiental”, explicó Carvajal. Además, las cuevas son fundamentales para el sistema hidrológico de San Cristóbal, ya que una parte significativa del agua de la provincia proviene de esta área.
El complejo enfrenta múltiples amenazas, como el uso de explosivos para extraer piedra caliza, la tala y quema de bosques periféricos para cultivos agrícolas, y la erosión del terreno.
A pesar de que la acumulación de calizas se extiende hacia el oeste y suroeste de la reserva, lo que permitiría la extracción sin afectar el área protegida, las actividades actuales continúan poniendo en riesgo su integridad.
Algunos actores defienden su presencia en la zona argumentando que operaban antes de que esta fuera declarada área protegida y ampliada en 2018. Sin embargo, el Ministerio insiste en equilibrar los intereses económicos con la conservación ambiental.
El ministro Henríquez reiteró la necesidad de proteger esta reserva, que abarca 4.43 kilómetros cuadrados en el paraje El Pomier, y aseguró que se tomarán medidas para mitigar los daños y regular las actividades en la zona.
Por su parte, el Instituto Duartiano y organizaciones ambientalistas han instado a priorizar la conservación de este patrimonio natural y cultural, señalando que su pérdida sería irremplazable para la biodiversidad y la identidad nacional.

