RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Una situación alarmante ha surgido en el ámbito educativo de la República Dominicana, donde miles de dispositivos electrónicos otorgados por el Ministerio de Educación a estudiantes y profesores de escuelas y liceos públicos parecen haber desaparecido misteriosamente.
Con una inversión que supera los RD$15,000 millones, el programa liderado por el exministro de Educación, Roberto Fulcar, buscaba proporcionar laptops, tabletas y notebooks a los beneficiarios. Sin embargo, durante un recorrido realizado por varios medios de comunicación por distintos planteles del Gran Santo Domingo, se constató que estos dispositivos electrónicos no están siendo utilizados por los estudiantes.
Una demanda presentada ante el Tribunal Superior Administrativo desde noviembre de 2022 revela que los fondos invertidos en estos dispositivos electrónicos parecen haber sido malgastados. Se estima que alrededor de 2.5 millones de dispositivos han salido del sistema sin dejar rastro, generando una pérdida significativa para el Estado dominicano.
La gestión del actual ministro de Educación, Ángel Hernández, ha sido cuestionada en este aspecto, ya que se le acusa de desmantelar la unidad de seguimiento y control de los dispositivos electrónicos, lo que habría contribuido a esta situación.
Según documentos, los dispositivos electrónicos destinados a ser entregados a escuelas públicas fueron donados a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) sin justificación, lo que evidencia una falta de control y transparencia en el manejo de estos recursos.
El programa “República Digital”, creado en 2016 por el expresidente Danilo Medina con el objetivo de promover la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito educativo y gubernamental, se ha visto empañado por este escándalo de malversación de fondos y desaparición de dispositivos electrónicos.
El caso ha generado preocupación entre la población y ha puesto en entredicho la eficacia de las políticas públicas destinadas a mejorar el acceso a la tecnología en el sistema educativo dominicano. Mientras tanto, la demanda sigue sin resolverse en el Tribunal Superior Administrativo, lo que ha generado críticas sobre la falta de celeridad en la justicia.

