RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO. – Cada 5 de junio se conmemora el Día Internacional de la Lucha Contra la Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR) . La fecha fue proclamada por las Naciones Unidas para concienciar sobre una práctica que amenaza la sostenibilidad de los océanos. Además, busca proteger los medios de vida de millones de pescadores que cumplen las normas.
La jornada también promueve la cooperación internacional. Por ello, gobiernos y organismos especializados impulsan medidas para combatir actividades pesqueras realizadas al margen de la ley.
Un problema con impacto global
La pesca ilegal representa una de las mayores amenazas para los océanos. Según organismos internacionales, estas prácticas generan pérdidas económicas de millas de millones de dólares cada año. Asimismo, contribuyente al aprovechamiento de numerosas especies comerciales.
Además del impacto ambiental, la actividad ilegal afecta a las comunidades costeras. En consecuencia, miles de familias ven reducidos sus ingresos y oportunidades de desarrollo.
¿Por qué se celebra el 5 de junio?
La Asamblea General de las Naciones Unidas inició esta conmemoración en 2017. La decisión reconoció la entrada en vigor del Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, promovido por la FAO.
Este tratado es considerado una herramienta fundamental para combatir la pesca ilegal. De hecho, permite impedir que productos obtenidos de manera irregular lleguen a los mercados internacionales.
El desafío para América Latina y el Caribe
América Latina y el Caribe poseen algunas de las áreas marinas más productivas del mundo. Sin embargo, la vigilancia de extensas zonas marítimas sigue siendo un desafío para muchos países.
Por otra parte, varias naciones han fortalecido la cooperación internacional. También han ampliado el uso de tecnologías de monitoreo satelital y los controles portuarios.
En el Caribe, la protección de los recursos pesqueros tiene una importancia estratégica. Esto se debe a que la pesca contribuya a la seguridad alimentaria y al sustento de millas de familias.
Conclusión
La lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada es una prioridad mundial. Sus efectos alcanzan a los ecosistemas marinos, la economía y la alimentación de millones de personas.
Por ello, los organismos internacionales insisten en reforzar la cooperación entre países. Asimismo, promueven sistemas de control más eficaces y una gestión sostenible de los recursos pesqueros.
En un contexto de creciente presión sobre los océanos, surge una pregunta clave: ¿Serán suficientes los esfuerzos actuales para garantizar la conservación de los recursos marinos para las próximas generaciones?

