RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO. – Cada 19 de agosto se conmemora el Día de la Caña de azúcar , una fecha que invita a conocer la historia de un cultivo que transformó la economía y la cultura de República Dominicana. Su recorrido une agricultura, industria, migración, trabajo y comunidades que todavía conservan parte de ese legado.
El origen de la caña de azúcar y su llegada a La Española
La caña de azúcar tiene sus raíces en el sudeste asiático y Nueva Guinea. Durante siglos, su cultivo se expandió por diferentes regiones mediante rutas comerciales. Posteriormente, llegó al Mediterráneo y, con la expansión europea, llegó a América.

En el caso de República Dominicana, la caña llegó a La Española durante los primeros años de la colonización. Su adaptación al clima favoreció el desarrollo de los primeros ingenios y trapiches. Desde entonces, el azúcar comenzó a adquirir importancia dentro de la economía colonial.
Con el paso del tiempo, la actividad creció y transformó extensas zonas del territorio. Además, alrededor de los ingenios surgieron comunidades vinculadas directamente con la producción.
Los ingenios que transformaron la industria azucarera
La historia de la caña dominicana no pertenece a una sola empresa. A finales de la década de 1920, la industria estaba concentrada en grupos como Vicini, Cuban Dominican y South Porto Rico Sugar Company, relacionados con el origen de Central Romana.
Más adelante, durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, numerosas propiedades azucareras pasaron a formar parte del patrimonio del régimen. Tras su muerte, una gran parte de esos ingenios quedó en manos del Estado y fue administrada por el Consejo Estatal del Azúcar (CEA).

Porvenir
Ingenios como Haina, Ozama, Porvenir, Consuelo, Quisqueya, Santa Fe, Angelina, Montellano y Barahona quedaron ligados a distintas etapas de la historia productiva dominicana.
Central Romana, Vicini y otros protagonistas
Mientras varios ingenios quedaron bajo administración estatal, otros grupos privados continuaron desarrollando la industria. Central Romana se convirtió en uno de los principales productores nacionales. Asimismo, el grupo Vicini mantuvo una presencia histórica en el sector.
Otro protagonista es el Ingenio Cristóbal Colón, que también se consolidó entre los grandes productores del país. Por consiguiente, la historia azucarera dominicana debe entenderse como el resultado de diferentes empresas, ingenios, trabajadores y comunidades.
La caña y el nacimiento de comunidades y bateyes
La expansión azucarera produjo mucho más que azúcar. Alrededor de las plantaciones aparecieron bateyes y comunidades donde convivieron trabajadores de diferentes procedencias.
Además, esa convivencia produjo expresiones culturales propias. La música, la gastronomía, las celebraciones y las historias familiares reflejaron la vida alrededor de los ingenios.
Por eso, el Día de la Caña de azúcar también permite recordar a quienes sembraron, cortaron, transportaron y procesaron el cultivo. Su trabajo forma parte de la memoria de varias generaciones de dominicanos.
La industria azucarera dominicana en cifras
La caña mantiene presencia en la economía nacional. Durante la zafra 2024-2025, República Dominicana produjo 520,831 toneladas métricas de azúcar.
De ese total, Central Romana aportó 278.042 toneladas , mientras que Cristóbal Colón produjo 152.837 toneladas . Entretanto, el Ingenio Barahona alcanzó 89,026 toneladas y Porvenir registró 926 toneladas.
Para la zafra 2025-2026 , las proyecciones oficiales contemplaron una producción nacional de 582.563 toneladas métricas de azúcar .
En definitiva, el Día de la Caña de azúcar representa una oportunidad para mirar la historia dominicana desde los campos, los ingenios y los bateyes. La caña no solo endulzó mercados: también ayudó a construir comunidades, generó empleos y dejó una profunda huella cultural en el país.

