RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- La diputada y especialista en energía renovable Kimberly Taveras calificó como un “error estratégico” la construcción de la central termoeléctrica Punta Catalina.
Argumentó que su desarrollo contradijo los compromisos internacionales de descarbonización asumidos por República Dominicana y las recomendaciones técnicas contenidas en la hoja de ruta energética diseñada entre 2012 y 2013.
Durante sus declaraciones, Taveras recordó que bajo la administración del expresidente Danilo Medina, el país firmó al menos cinco acuerdos internacionales relacionados con la transición energética, entre ellos el Acuerdo de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y pactos regionales como el CICA y el Caricom, que establecen metas claras para reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Según la legisladora, la hoja de ruta recomendaba una matriz basada en gas natural y energías renovables, una estrategia que se implementó con éxito en diversos países de América Latina.
Taveras citó ejemplos como Uruguay, Costa Rica, Brasil, Colombia y Chile, donde la generación de energía limpia supera el 70 % del total y ha permitido una reducción de hasta 40 % en los costos de generación.
Además, mencionó un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2022, el cual estima que Punta Catalina ha generado costos operativos por más de 5,500 millones de dólares, recursos que, según dijo, pudieron haberse ahorrado si se hubiera optado por tecnologías más flexibles.
“Punta Catalina presenta limitaciones”
La diputada señaló que las plantas a carbón como Punta Catalina presentan limitaciones para integrarse con fuentes renovables intermitentes —como solar y eólica— debido a su rigidez operativa, mientras que las plantas de gas natural permiten una mejor adaptabilidad y eficiencia, facilitando la transición hacia una matriz energética más limpia y competitiva.
Taveras concluyó que, más allá del impacto económico, la decisión de apostar por el carbón significó un retroceso en el camino hacia un modelo energético sostenible, y reiteró la necesidad de replantear la estrategia energética del país ante los desafíos del cambio climático y los compromisos internacionales vigentes.

