RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS.- La comunidad dominicana en El Bronx y el Alto Manhattan, con parientes en situación irregular, expresaron su preocupación ante las recientes declaraciones del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump.
El futuro mandatario ha anunciado que, al asumir el cargo el 20 de enero de 2025, pondrá fin a las reglas que actualmente protegen a los indocumentados en lugares como escuelas, hospitales e iglesias.
Además, ha reiterado su intención de eliminar la ciudadanía por derecho de nacimiento, lo que afectaría a cientos de miles de personas nacidas en el país pero con padres indocumentados.
Trump también ha manifestado su firme propósito de deportar a la mayor cantidad posible de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados en EE. UU., lo que ha generado temores en la comunidad latina, incluida la dominicana.
Economistas han advertido que una deportación masiva podría provocar una caída significativa del Producto Interno Bruto (PIB), con pérdidas estimadas entre 711,000 millones y 1.6 billones de dólares al año, lo que tendría repercusiones económicas profundas.
Aunque las promesas de Trump durante la campaña presidencial no fueron decisivas para su victoria electoral, sus declaraciones continúan sembrando incertidumbre.
Ha repetido en varias ocasiones que los inmigrantes indocumentados, a quienes equipara con delincuentes, son una amenaza para la seguridad del país.
Sin embargo, los expertos en inmigración, como Jeffrey Passel del Pew Research Center, subrayan que alrededor de 3 millones de indocumentados no pueden ser deportados debido a que tienen permisos de trabajo y residencia.
Por su parte, el alcalde de Nueva York, Eric Adams, ha declarado que los inmigrantes indocumentados que cometen crímenes deben ser deportados.
Aunque no apoya una deportación masiva, Adams ha enfatizado que la ciudad debe cooperar con las autoridades federales para deportar a los inmigrantes violentos.
Además, ha criticado la gestión del gobierno de Joe Biden, señalando que la ciudad de Nueva York ha gastado más de 6,400 millones de dólares en atender a los solicitantes de asilo que han llegado desde 2022, lo que ha puesto una presión considerable sobre los recursos locales.

