RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS (AP).- A partir del lunes 3 de febrero, residentes en las cercanías del puerto internacional de San Ysidro, en la frontera entre San Diego (EE.UU.) y Tijuana (México), comenzaron a notar un incremento en la presencia de agentes del Ejército de Estados Unidos, quienes desde esa fecha han estado reforzando el muro fronterizo.
Este refuerzo incluye la instalación de alambre de púas en la base y la parte alta del muro, una medida que se intensificó en los últimos días, con la llegada de maquinaria para llevar a cabo los trabajos.
Vecinos de la zona, quienes pidieron mantener el anonimato, informaron a EFE que la presencia de los agentes fue notable desde principios de la semana, pero fue el jueves 6 de febrero cuando se comenzó a escuchar el sonido de la maquinaria, y se vio la instalación del alambre en la estructura de la muralla.
El refuerzo de la seguridad fronteriza se produce luego de que el presidente Donald Trump firmara una serie de órdenes ejecutivas, en las que instruyó el envío de 1,500 militares adicionales para la frontera sur de Estados Unidos.
El mandatario justifica estas acciones bajo el argumento de “proteger” al país de lo que considera una “invasión” de personas que intentan cruzar de manera irregular.
De acuerdo con la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, los agentes militares desempeñarán tareas de apoyo logístico, además de colaborar en el transporte y las actividades de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), encargada de frenar el cruce de migrantes sin visa hacia territorio estadounidense.
A pesar de las medidas tomadas, algunos residentes locales creen que el reforzamiento de la frontera no impedirá que los migrantes continúen cruzando de un país a otro.
En entrevistas realizadas por EFE, los habitantes de la región señalaron que “los coyotes” (traficantes de personas) siempre encontrarán maneras de evadir las restricciones y llevar a los migrantes a través de la frontera.
Uno de los vecinos, con años viviendo en la zona, comentó que, a lo largo de los años, ha sido testigo de múltiples medidas de seguridad que, según su experiencia, no han tenido éxito en detener el cruce irregular de personas. “Han puesto alumbrado, cámaras, ampliado el muro, patrullan constantemente, pasan helicópteros, pero aún así las personas siguen cruzando”, expresó.
Los habitantes de la zona también destacaron que, a pesar de las estrictas medidas, los coyotes siempre han encontrado formas de burlar los controles y seguir con su actividad ilícita. Según comentaron, este fenómeno no es algo nuevo en la región y persiste, independientemente de las medidas implementadas.

