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El sistema de drenaje en Santo Domingo: una deuda política de años

Cuando llueve… ¿estamos listos para convertir a Santo Domingo en una ciudad esponja?

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– En 2022 y 2023 vivimos episodios de lluvias extraordinarias que pusieron a prueba, y evidenciaron, la fragilidad del drenaje pluvial en Santo Domingo. Por ejemplo, en noviembre de 2023 cayeron 431 milímetros de lluvia en 24 horas, un récord histórico según los reportes oficiales. Ese volumen superó con creces la capacidad de diseño del sistema pluvial en muchos puntos de la ciudad y provocó inundaciones, pérdidas humanas y materiales.

Tras el primer evento, el Gobierno anunció que en el Presupuesto 2023 se incluiría la primera etapa de la reconstrucción del drenaje pluvial de Santo Domingo, reconociendo que sería un proceso de varios años. Sin embargo, la promesa se planteó nuevamente para los presupuestos de 2024 y 2025, quedando prácticamente incumplida por falta de recursos. Esperamos que, en las discusiones del Presupuesto 2026, sea asumido el tema, aunque, conversando con amigos legisladores, aparentemente tampoco será prioridad para el próximo año.

¿Cuánto costaría “hacer el drenaje”?

El drenaje pluvial de Santo Domingo no es un simple conjunto de filtrantes: es un sistema hidráulico complejo y metropolitano. En 2012, la CAASD presentó un Plan Maestro del Gran Santo Domingo, elaborado con apoyo del BID, que integraba el saneamiento, las aguas residuales y el drenaje. Ese plan estimó el costo total en US$600 millones, para ejecutarse en etapas hasta 2040.

Trayendo ese monto a la actualidad, hablamos de una obra que superaría los US$1,200 millones, equivalentes, a la tasa actual de RD$64.30 por dólar, a unos RD$77,160 millones de pesos.

¿Qué se ha hecho en 35 años?

Desde 1990 hasta hoy se han ejecutado obras importantes: la canalización de cañadas como Bonavides, Las 800, Guajimía y Los Ríos; la construcción de filtrantes y colectores en avenidas como la 27 de Febrero, Churchill, Lincoln y la Núñez de Cáceres; y las intervenciones del Metro de Santo Domingo, cuyas galerías subterráneas se convirtieron en la mayor inversión de infraestructura con impacto hidráulico en la capital.

También deben destacarse los trabajos de drenaje y adecuación del parque de la Núñez de Cáceres, donde durante años se realizaron mejoras para mitigar las inundaciones en esa zona crítica.

Sin embargo, el sistema sigue incompleto: faltan los macrocolectores principales, la red primaria y un fondo permanente de mantenimiento que garantice limpieza y operatividad.

Por Jorge Juan Feliz Pacheco
Regidor del Distrito Nacional

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