RDÉ DIGITAL SANTO DOMINGO.- La cultura popular dominicana despidió a una de sus figuras más auténticas con la muerte de Eneroliza Núñez, reconocida como una de las principales intérpretes de la Salve en la República Dominicana. Su legado no solo se limita a su voz, sino al esfuerzo por preservar y difundir una de las expresiones musicales más significativas del país.
¿Qué es la Salve Dominicana?
La Salve es una expresión musical y espiritual de raíz afrocatólica, interpretada tradicionalmente en:
- Velaciones y novenarios.
- Fiestas patronales.
- Celebraciones dedicadas a vírgenes y santos.
Su estructura combina canto responsorial, percusión con panderos y palos, e improvisación lírica. Villa Mella y sus cofradías, donde Eneroliza se formó, han sido reconocidas como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, lo que contextualiza el entorno cultural que marcó su vida y carrera.
Origen y primeros años
Nacida el 24 de enero de 1961 en Villa Mella, Enerolisa creció en una comunidad profundamente ligada a las cofradías afrodescendientes y a la tradición de los palos y la Salve. Desde niña participó en ceremonias religiosas comunitarias, donde la música tenía un carácter espiritual y ritual.
Con el tiempo, asumió el rol de solista principal, destacando por su voz y su capacidad de liderazgo en la interpretación de la Salve.
De la tradición oral al escenario internacional
Eneroliza decidió estructurar formalmente su proyecto artístico, dando origen a Enerolisa y su Grupo de Salve. Con esta agrupación logró:
- Preservar repertorios tradicionales.
- Formar nuevas generaciones de intérpretes.
- Llevar la Salve a escenarios nacionales e internacionales.
Aunque mantuvo la esencia ritual, incorporó organización escénica y producción formal, logrando que la Salve trascendiera el ámbito comunitario sin perder autenticidad.
Colaboraciones y puentes musicales
Para Eneroliza, preservar la tradición no significaba aislarse. Participó en colaboraciones que ampliaron la visibilidad de la música afrodominicana, entre ellas:
- Presentaciones junto al merenguero Kinito Méndez, integrando ritmos tradicionales en propuestas comerciales.
- Participación en el tema “Palo Santo” con exponentes urbanos como Saso y Dos Flakos.
- Actuaciones en circuitos culturales internacionales junto a figuras de la música alternativa dominicana como Xiomara Fortuna.
- Participación en proyectos audiovisuales y documentales centrados en la identidad afrocaribeña, fortaleciendo la documentación de la tradición.
Creencias y visión espiritual
Su canto estuvo anclado al catolicismo popular dominicano con fuerte herencia africana. Para Eneroliza, la salve era:
- Promesa.
- Devoción.
- Memoria ancestral.
No concebía la música como un espectáculo aislado. Cada interpretación mantenía el carácter ritual que la vio nacer y funcionaba como acto de fe y memoria colectiva.
Honras fúnebres y reclamo comunitario
Tras su fallecimiento en marzo de 2026, Villa Mella organizó velaciones y actos comunitarios en su honor. Sin embargo, líderes culturales expresaron inconformidad por el respaldo institucional limitado, señalando:
- Ausencia de una declaratoria oficial de duelo cultural de mayor alcance.
- Escasa representación de altas autoridades culturales.
- Falta de acompañamiento logístico acorde con su trayectoria.
Comunitarios subrayaron la necesidad de fortalecer políticas de protección y reconocimiento efectivo a los portadores del patrimonio inmaterial, más allá de los discursos simbólicos.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su trayectoria, Enerolisa recibió distinciones culturales y fue invitada recurrentemente a festivales folclóricos nacionales e internacionales. Se consolidó como referente femenino en una tradición donde la percusión ritual ha sido históricamente dominada por hombres.
Su legado se refleja en:
- Jóvenes intérpretes formados bajo su guía.
- Grabaciones que preservan repertorios tradicionales.
- Consolidación de la Salve como expresión visible del patrimonio dominicano.
Eneroliza Núñez no solo interpretó la Salve; la defendió como identidad, como fe y como memoria viva. Su partida deja una pregunta abierta sobre cómo el Estado honra a quienes sostienen la cultura profunda del país.
Su voz seguirá resonando en cada novenario y en cada patio donde la tradición continúe latiendo, asegurando que la Salve dominicana permanezca viva para las futuras generaciones.

