RDÉ DIGITAL, BUENOS AIRES, ARGENTINA.– Según un estudio de Aresco Instant Research, la economía argentina ha experimentado un giro positivo “inesperado”.
Afirmó que, con la llegada del liberal Javier Milei, quien ha adoptado una nueva política económica, se ha generado un notable optimismo en las expectativas de inflación de los consumidores.
Estas expectativas de inflación han llegado acompañadas de una disminución significativa en la tasa de inflación.
La muestra indica que este punto de inflexión se ha reflejado en importantes mejoras en indicadores económicos como el crédito al sector privado y los salarios en el ámbito privado.
Indica que las recientes encuestas muestran un cambio significativo en las expectativas de inflación.
De acuerdo a Aresco Instant Research, el 52 % de los argentinos reportó que, en las últimas dos semanas, los precios de los productos básicos se han mantenido estables o incluso han disminuido.
“Además, el porcentaje de personas que perciben un aumento en estos precios ha disminuido en 22 puntos porcentuales desde marzo”, señaló el estudio.
Los informes de inflación semanal confirman esta tendencia descendente. Econométrica señala que la inflación mensual de alimentos y bebidas en mayo fue del 3 %, considerablemente menor a la tasa del 9 % observada en el primer trimestre del año.
JP Morgan anticipa que la inflación general en mayo podría rondar el 5 %, una previsión que coincide con las expectativas de la Fundación Libertad y Progreso.
El banco de inversión estadounidense sostiene que las políticas de desinflación han permitido superar el escenario de hiperinflación heredado por Milei.
El Banco Central apoya esta visión y pronostica una inflación anual del 145 % para 2024, significativamente menor al 232 % registrado al inicio de su mandato. Se espera que la tasa anual de inflación disminuya al 45.2 % en 2025 y al 23 % en 2026.
Aunque estas tasas siguen siendo altas, es fundamental considerar el contexto inflacionario heredado del gobierno peronista, con una tasa inicial del 232 %.
La reducción de la inflación está fundamentada en una estricta disciplina fiscal que ha eliminado la necesidad de monetizar los déficits públicos. En abril, Argentina registró un superávit tanto en términos financieros como primarios, marcando un trimestre completo sin déficit público.
Este logro ha permitido que el país salga de un ciclo de déficit e inflación y entre en un ciclo virtuoso de superávit y desinflación, apoyado por una contracción del 35 % en los pasivos monetarios del Banco Central.

