RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– La sorprendente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024 ha dejado a Europa en una posición de vulnerabilidad política y económica. En un momento de fragilidad interna, los líderes de la Unión Europea (UE) deben prepararse para posibles cambios drásticos en la política exterior estadounidense, especialmente en áreas clave como los aranceles y el apoyo militar a Ucrania.
Uno de los principales temores es la posibilidad de una guerra arancelaria, ya que Trump ha propuesto un arancel general del 10 % sobre todos los bienes importados. Este impuesto podría tener un impacto negativo del 0,1 % en el Producto Interno Bruto (PIB) de la UE, según un reciente estudio de la London School of Economics and Political Science. Sin embargo, el golpe sería aún más fuerte para Alemania, cuyo principal mercado de exportación es Estados Unidos. El país podría enfrentar gravámenes más altos, especialmente en la industria automotriz. Estos impactos diferenciales en los distintos países del bloque podrían dificultar la unidad de Bruselas frente a las medidas de Trump.
El nuevo presidente estadounidense también retomará su esfuerzo para que los países europeos aumenten su gasto en defensa. La mayoría de los miembros de la UE de la OTAN ya cumplieron con la promesa de gastar al menos el 2 % de su PIB en defensa. No obstante, Trump podría insistir en que Europa aún está lejos de alcanzar el nivel de gasto necesario. De acuerdo con estimaciones de la OTAN, la defensa europea ascenderá a unos 400 mil millones de dólares este año, frente a los 755 mil millones de dólares destinados por Estados Unidos.
La guerra en Ucrania se perfila como uno de los mayores retos para Europa. En caso de que Trump cumpla su promesa de mediar por la paz en la región tras dialogar con el presidente ruso Vladimir Putin, las perspectivas de éxito inmediato parecen poco probables. Aunque la UE tiene los recursos financieros para apoyar a Ucrania, que necesita hasta 40.000 millones de euros anuales, el bloque podría tener dificultades para reemplazar la crucial ayuda militar que Estados Unidos ha estado proporcionando.
Además, la cuestión rusa podría intensificar las divisiones dentro de la UE. Algunos países, como Hungría y Eslovaquia, muestran simpatía por Putin, mientras que los partidos de extrema derecha en Francia y Alemania presionan por una postura más suave hacia Moscú. Con gobiernos impopulares en Berlín y París, Europa se enfrentará a un desafío aún mayor para unirse frente a las políticas de Trump.
EL 6 de noviembre, tras su victoria, Donald Trump afirmó: “Estados Unidos nos ha dado un mandato poderoso y sin precedentes”. Los mercados reaccionaron positivamente ante los resultados: los futuros de las acciones estadounidenses y europeas subieron, el dólar se fortaleció y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense alcanzaron su nivel más alto en cuatro meses. Por otro lado, el euro cayó un 1,7 % en las primeras operaciones de la jornada.
Con estos resultados, la Unión Europea se encuentra en un escenario incierto, donde las decisiones de Trump podrían generar tensiones económicas y geopolíticas significativas.

