RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Las interrupciones en el servicio eléctrico continúan afectando a sectores productivos y comunidades en todo el país, generando pérdidas económicas y malestar generalizado. Mientras tanto, expertos advierten que la estrategia de suspender el suministro en zonas con altos niveles de pérdidas no es una medida efectiva para regularizar el consumo.
El director del Instituto de Energía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), José Luis Moreno San Juan, enfatizó que los apagones no deben ser la solución para los problemas estructurales del sistema eléctrico.
Según el experto, es necesario establecer contratos sin fianzas y mejorar la instalación de medidores para garantizar una medición confiable del consumo eléctrico.
Además, propuso trabajar con las comunidades para optimizar las redes eléctricas de los barrios y condicionar su inclusión en los circuitos de 24 horas a estos avances.
Falta de respuestas oficiales
A pesar del impacto de los apagones, las autoridades han guardado silencio sobre las medidas que se están tomando para mitigar el problema. Desde hace dos semanas, el Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad no ha respondido a solicitudes de información sobre las estrategias implementadas para reducir las pérdidas en las tres empresas distribuidoras de energía.
Tampoco se ha ofrecido una estimación sobre el tiempo que continuarán los cortes de energía en los sectores donde se presentan mayores pérdidas ni se ha informado qué acciones se están ejecutando para formalizar a los clientes de estas zonas.
En Peravia, comerciantes han manifestado su preocupación por las pérdidas económicas que sufren sus negocios debido a la suspensión del servicio eléctrico.
Ramón De los Santos, presidente de la Unión de Comerciantes de la Provincia Peravia, criticó las medidas adoptadas por la Empresa Distribuidora de Electricidad del Sur (Edesur), señalando que afectan la producción y la actividad económica en la zona. De los Santos advirtió que los cortes de energía impactan a sectores esenciales como clínicas, hospitales, supermercados, restaurantes, fábricas de productos lácteos y cárnicos, colmados, salones de belleza, escuelas y hogares.

