RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO. -El miembro del Salón de la Fama del béisbol, Rickey Henderson, falleció este viernes a los 65 años, según informaron NBC Sports Bay Area y NBC Sports California el sábado. Su muerte ocurre a solo días de su cumpleaños, el 25 de diciembre, dejando un vacío en el mundo del deporte y en la historia de las Grandes Ligas.
Henderson, considerado uno de los mejores bateadores iniciales de la historia, ostenta el récord de más bases robadas en la historia de las Grandes Ligas, con 1,406 robos. Su legado perdurará como el “hombre del robo”, un apodo ganado a pulso a lo largo de su exitosa carrera.
Nacido y criado en Oakland, Henderson fue una figura clave de los Oakland Athletics durante las décadas de 1980 y 1990. A pesar de ser un talentoso jugador de fútbol, rechazó varias becas deportivas para unirse a los A’s en 1976. Su impacto fue inmediato: en su temporada de debut en 1980, rompió el récord de bases robadas de la Liga Americana, con 100 robos, superando el récord de 96 de Ty Cobb.
En 1982, Henderson superó el récord de Lou Brock al robar 130 bases en una sola temporada. A lo largo de sus 25 años en las Grandes Ligas, jugó para nueve equipos: los Athletics, los Yankees, los Padres, los Mets, los Medias Rojas, los Dodgers, los Angelinos, los Marineros y los Azulejos.
Además de su asombroso récord de bases robadas, Henderson dejó huella en varias otras categorías. Lideró la Liga Americana en bases robadas en 12 temporadas y estableció récords de todos los tiempos en carreras anotadas (2,295) y bases por bolas no intencionales (2,129). En 1990, fue galardonado con el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, destacándose como líder en carreras anotadas, bases robadas y porcentaje de embasado.
El legado de Henderson incluye dos campeonatos de la Serie Mundial, uno con los Athletics en 1989 y otro con los Azulejos en 1993. Fue elegido para el Salón de la Fama en 2009 y en 2020 recibió el reconocimiento del Salón de la Fama de los Deportes del Área de la Bahía.
A lo largo de su carrera, Henderson también fue conocido por su capacidad defensiva, ganando un Premio Guante de Oro en 1981 y demostrando su versatilidad jugando en el jardín izquierdo. Con un promedio de bateo de .279, acumuló 3,055 hits y 297 jonrones.
En septiembre de este año, Henderson y su compañero Dave Stewart realizaron el primer lanzamiento en el último partido de los A’s en el Oakland Coliseum, un evento lleno de simbolismo para los seguidores del béisbol en la ciudad. En ese momento, Henderson compartió su perspectiva sobre el futuro del béisbol en Oakland, señalando su creencia de que la MLB nunca regresaría a la ciudad.
A lo largo de su carrera, Rickey Henderson dejó una huella imborrable en la historia del béisbol. Su número de campo, el “Rickey Henderson Field”, lleva su nombre en honor a su contribución al deporte y su impacto en la comunidad de Oakland.
Con su fallecimiento, el béisbol pierde a uno de sus más grandes íconos, pero su legado como el mejor ladrón de bases de todos los tiempos perdurará por siempre.
