RDÉ DIGITAL, ESPAÑA (AFP).- El Gobierno español firmó un acuerdo con los sindicatos CCOO y UGT para reducir la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales. Sin embargo, el pacto carece del respaldo de la patronal y enfrenta incertidumbre en su aprobación parlamentaria.
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, celebró el acuerdo como “una nueva página en las conquistas laborales” durante la firma, destacando la necesidad de redistribuir la productividad a favor de los trabajadores. La reforma, impulsada por el partido Sumar en coalición con los socialistas, incluye una primera fase de reducción a 38,5 horas antes de alcanzar las 37,5, sin afectar los salarios.
Este cambio beneficiará a cerca de 12 millones de empleados del sector privado, mientras que los trabajadores públicos ya cuentan con jornadas de 37,5 horas.
La patronal empresarial se retiró de las negociaciones en noviembre, argumentando que el Gobierno no consideró sus preocupaciones sobre la competitividad de las empresas. Según estas organizaciones, la reducción podría afectar desigualmente a sectores económicos y debilitar la posición de algunas empresas en el mercado.
No obstante, Díaz refutó estas afirmaciones, subrayando el dinamismo de la economía española, con un crecimiento proyectado del 3,1% en 2024, y aseguró que la reforma será implementada.
El acuerdo aún debe ser ratificado por el Congreso de los Diputados, donde enfrenta resistencias de partidos clave como el PNV y Junts per Catalunya, aliados tradicionales del Gobierno.
Unai Sordo, secretario general de CCOO, reconoció que este es apenas el inicio de un proceso complejo: “Hoy es un día muy importante, pero no es el final de nada”.

