RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– El Gobierno dominicano procura extender los programas de bioseguridad en las granjas de cerdos. Esta medida busca contener la peste porcina africana, presente en el país desde 2021 y declarada endémica en 2024.
Inicialmente, la decisión fue cuestionada por los porcicultores. Sin embargo, el sector se ha ido adaptando de forma progresiva.
“Nosotros planteamos una reconstrucción de la producción porcina, no una erradicación”, afirmó Abel Madera, director de la Dirección General de Ganadería (Digega).
Explicó que el plan consiste en dotar las granjas de mecanismos de bioseguridad. De esta forma, se busca garantizar la continuidad productiva. Además, estimó que el proceso tomará entre tres y cuatro años.
Producción bajo presión
Según Madera, la enfermedad se mantiene bajo control. En concreto, indicó que la tasa de positividad es inferior al 1 %. Por tanto, considera viable continuar la producción si se aplican medidas preventivas.
No obstante, los datos oficiales reflejan una realidad distinta. El Ministerio de Agricultura reportó una caída del 25 % en la producción durante 2025. En cifras, pasó de 1.436.040 quintales en 2024 a 1.069.087 quintales.
Por otro lado, el consumo alcanzó 3.240.274 quintales. En consecuencia, fue necesario importar 2,171,763 quintales para cubrir la demanda.
Impacto en el sector
La Federación Dominicana de Porcicultores estima que antes de la enfermedad existían 110,000 madres reproductoras. Sin embargo, actualmente quedan unas 30.000.
Esto evidencia el impacto progresivo de la enfermedad en la producción nacional.
A pesar de ello, el sector ha comenzado a alinearse con las medidas oficiales. Así lo expresó Miguel Ángel Olivo, presidente de Fedoporc.
El dirigente destacó el apoyo estatal. Además, valoró la asistencia económica y logística implementada para controlar la situación.
Medidas y resultados
Las acciones han permitido evitar nuevos brotes significativos. Por ejemplo, entre enero y marzo de 2025 se sacrificaron más de 25.000 cerdos. En ese momento, el Estado destinó hasta 160 millones de pesos en compensaciones.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura respalda la estrategia. El organismo señala que la bioseguridad y la vigilancia epidemiológica son claves para la recuperación.
Actualmente, unas 640 granjas han sido identificadas en el país. De estos, el 82 % ya participa en el programa de bioseguridad.
Además, según Diego Rojas, las medidas preventivas se han duplicado. En consecuencia, el riesgo sanitario se ha reducido de forma significativa.
Modernización y retos
El proceso incluye la tecnificación de las granjas. Esto implica mejorar la infraestructura, controlar accesos y fortalecer la trazabilidad.
Asimismo, se promueve la capacitación del personal. De este modo, se busca garantizar las mejores prácticas sanitarias.
Los expertos advierten que invertir en prevención es rentable. De hecho, por cada dólar invertido en bioseguridad se pueden evitar entre 19 y 99 dólares en pérdidas.
Finalmente, Fedoporc propone cambios adicionales. Entre ellos, separar la crianza de madres y lechones, similar al modelo avícola. Con ello, el sector busca reducir aún más el impacto de la enfermedad.

