RDÉ DIGITAL, GROENLANDIA.- Groenlandia reafirmó su rechazo a la idea de convertirse en territorio estadounidense luego de que el presidente Donald Trump volviera a plantear públicamente la posibilidad de anexionar la isla autónoma danesa, rica en minerales estratégicos y ubicada en el Ártico.
En un encuentro reciente con ejecutivos del sector petrolero, Trump aseguró que actuaría para tomar el control de Groenlandia “por las buenas” o “por las malas”, argumentando que el territorio es “crucial” para la seguridad nacional de Estados Unidos ante el aumento de la actividad militar de Rusia y China en la región.
La respuesta no se hizo esperar. Los líderes de los cinco partidos representados en el Parlamento groenlandés emitieron un comunicado conjunto en el que afirmaron: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses. El futuro de Groenlandia debe ser decidido por los groenlandeses”.
La declaración incluye tanto a los partidos que conforman el gobierno como al principal partido opositor, que promueve la independencia del país.
La opinión de los ciudadanos coincide con la postura oficial. Julius Nielsen, pescador de 48 años en Nuuk, expresó: “¿estadounidenses? ¡No! Ya hemos sido una colonia durante muchos años. No queremos convertirnos de nuevo en colonia”.
Dinamarca y otros aliados europeos también manifestaron su preocupación ante las amenazas de Trump, recordando que Estados Unidos mantiene desde la Segunda Guerra Mundial una base militar en la isla bajo un acuerdo de defensa de 1951, que permite operaciones estadounidenses con previo aviso a las autoridades locales.
Aunque la Casa Blanca no descartó el uso de la fuerza, Groenlandia y Copenhague desestiman los argumentos sobre la presencia china en la isla.
“No estamos de acuerdo con esa idea de que Groenlandia estaría inundada de inversiones chinas”, aseguró esta semana el canciller danés, Lars Løkke Rasmussen.

