RDE DIGITAL

Destacadas

Haití, pese a rivalidad, es una de las principales fuentes económicas de RD

RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Según la última encuesta de migrantes lanzada en 2017, los haitianos en República Dominicana suman casi medio millón de personas, quienes se dedican principalmente a la construcción, la agricultura y los servicios.

Haití y República Dominicana no solo comparten la misma isla y una historia en común, sino que son estrechos socios comerciales.

Sin embargo, la realidad a cada lado de la frontera es totalmente diferente. En Haití, el país más pobre de América Latina, desde enero pasado, bandas criminales han tomado el control de grandes áreas del país, incluyendo un 90 % de Puerto Príncipe, la capital.

Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, la nación no tiene un gobierno electo, administrada por un consejo de nueve personas y un primer ministro respaldados por EE.UU. y organizaciones internacionales como la Comunidad del Caribe.

Mientras tanto, en República Dominicana, con un crecimiento económico promedio del 5 % anual, el doble del promedio regional, el gobierno del presidente Luis Abinader, reelegido este domingo, ha impuesto fuertes restricciones migratorias.

Es difícil saber exactamente cuántos trabajadores haitianos llegaron desde que se asentaron los primeros braceros en los cañaverales dominicanos hace casi un siglo.

Determinar cuántos hay actualmente también es una tarea compleja, afirma Bridget Wooding, directora del Centro para la Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe.

Los censos en el país no registran adecuadamente la información relacionada con los migrantes, en parte porque varias propuestas a lo largo de los años para regularizar su estatus han fracasado, añade. Y, opina, la discusión para concretar cualquier esfuerzo relacionado “se ha politizado”.

A esto se suma que en 2013, el Tribunal Constitucional dictaminó de manera controvertida que los dominicanos nacidos en el país de padres indocumentados debían ser despojados de su ciudadanía.

El fallo dejó a más de 250,000 dominicanos de origen haitiano sin nacionalidad.

No obstante, existen dos encuestas que consideran a los migrantes en el país, una realizada en 2012 y otra en 2017.

“Una tercera debió hacerse el año pasado, pero fue postergada”, consideró Wooding.

En 2017, la segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes registró que la población ocupada de origen extranjero (y sus descendientes) era de 422,055. De ese número, 334,111, es decir, casi el 80 % era de ascendencia haitiana.

El mandatario llegó a cerrar la frontera por varias semanas y puso en marcha un proceso de deportaciones que muchas organizaciones de derechos humanos consideran ilegales.

Abinader, incluso, ha solicitado la intervención de una fuerza internacional en Haití.

Pero en 2023, Haití fue el socio comercial más importante de República Dominicana, después de EE. UU.

De los casi US$12,000 millones en exportaciones ese año, US$857.2 millones fueron por productos destinados a Haití, reportó ProDominicana, el centro de promoción de exportaciones de la nación caribeña.

Entre los bienes más exportados están la ropa, el algodón y la harina.

Por su parte, Haití solo exportó US$13.5 millones a República Dominicana en 2023, según la Dirección General de Aduanas de este último país.

“Haití es, quizás, uno de los pocos países con los que República Dominicana tiene un intercambio comercial favorable”, dice a BBC Mundo Antonio Ciriaco Cruz, economista de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Y agrega: “Es un mercado muy relevante para determinados grupos y actividades económicas, como el sector agroindustrial”.

El año en que se publicó la encuesta, el profesor Antonio Ciriaco Cruz trabajó en un informe que reveló que los obreros haitianos aportaban un 7.4 % del PIB de República Dominicana.

Según el Banco Mundial, en 2017 el PIB del país caribeño ascendía a US$80,000 millones, pero en 2022 aumentó a US$113,500 millones.

“El trabajador de origen haitiano está concentrado en dos grandes actividades: el sector agropecuario y ganadería, y el de construcción. Con el paso del tiempo, también ha venido ocupando sectores de servicios, como el comercio. Muchos están también en el sector turístico, debido a la gran inversión en construcción de hoteles”, explica a BBC Mundo Ciriaco Cruz, autor en 2017 del informe Aporte al Valor Agregado de la Población de Origen Extranjero en la República Dominicana.

Aunque el número de trabajadores haitianos podría ser mayor, asume el académico. Su investigación solo contempla a las personas de más de 15 años, con el propósito de homogenizar los datos con otros informes del gobierno.

Sin embargo, en algunos casos aislados, puede haber niños en la producción agrícola, como en la recolección de arroz y café, en violación de las leyes locales e internacionales.

Los controles fronterizos han sido una de las políticas más populares del presidente Abinader en relación a Haití.

En febrero de 2022, anunció la construcción de una valla que se extendería 54 km en una frontera de 360 km. De la “verja inteligente”, como también se le ha llamado a la obra que incluirá tecnología de vigilancia, se ha inaugurado un tramo de 3.5 km.

Estas restricciones fronterizas también han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos.

Wooding, por ejemplo, afirma que “lo único que van a crear, como ha pasado en la frontera entre EE. UU. y México, es que los migrantes crucen por rutas más peligrosas. Habrá más tráfico, extorsión y no van a resolver nada”.

Abinader asegura que es la forma de proteger la soberanía de su país. “Garantizar la seguridad de nuestro país es fundamental para este gobierno. Y lo estamos haciendo”, sostuvo en un comunicado oficial en febrero de 2022.

Una medida igualmente controvertida, pero que causó una pérdida millonaria a República Dominicana, fue el cierre total de la frontera con Haití entre septiembre y octubre de 2023.

Fue una acción tomada ante la crisis de institucionalidad en el país vecino, y luego de una disputa por la construcción de un canal en el lado haitiano de la frontera en un río que los dos países comparten.

Sin embargo, en cuatro zonas de esa frontera (Dajabón, Comendador, Jimaní y Pedernales) hay importantes puntos comerciales para ambas naciones.

“El cierre de fronteras limitó el intercambio comercial, eso fue muy evidente. Y eso impactó el comercio transfronterizo no solo por vía terrestre, sino también por vía marítima”, comentó Cruz.

“Por cada día de cierre de la frontera, hubo una pérdida para República Dominicana de US$2.5 a US$3 millones diarios. El negocio transfronterizo, más allá de las exportaciones y las ventas que surgen en la misma frontera, está cuantificado en más de US$430 millones al año”, continuó.

Por la inestabilidad en Haití, así como por las restricciones fronterizas impuestas por República Dominicana, las exportaciones de este último país cayeron un 15% respecto al año anterior, subraya el economista Cruz.

La situación obligó al gobierno de República Dominicana a comprar la producción de varios agroempresarios para paliar los efectos de su decisión.

Y no tuvo más remedio que reabrir la frontera, aunque bajo estrictos controles de seguridad que aún perduran.

La línea que divide ambas naciones es ahora un punto altamente militarizado.

De igual manera, hay un grupo de empresarios dominicanos que se benefician de estar ubicados en las zonas francas de la frontera con Haití.

Por ejemplo, CODEVI, una manufacturera de la compañía dominicana Grupo M, opera desde la ciudad haitiana de Ouanaminthe en una zona que es parte de un tratado de libre comercio con EE. UU.

Los textiles que allí se producen pueden ser exportados a Estados Unidos exentos de aranceles y cuotas.

En CODEVI trabajan 18,000 ciudadanos haitianos y 1,500 dominicanos.

De acuerdo con su dueño, Fernando Capellán, las zonas francas “son pilares importantes para el avance socioeconómico de la frontera”.

Las decisiones en torno a la frontera de cualquiera de los dos gobiernos pueden afectar enormemente a miles de personas, afirma el profesor Cruz. Pero más a Haití, porque tiene una menor capacidad para compensar cualquier interrupción del flujo comercial.

La diplomacia, dice el economista, es la única herramienta para solucionar las tensiones entre ambos países.

“No se puede agarrar una sierra y dividir una isla. En todos los países donde hay asimetría y existen fronteras, hay dificultades. Sucede en el caso de Costa Rica y Nicaragua; Estados Unidos y México; Marruecos y España. Pienso que ese conflicto hay que resolverlo con una política del ‘buen vecino’”, sostiene.

Por su parte, Capellán opina que la respuesta es fortalecer aún más las relaciones comerciales con Haití. De esta forma puede “desarrollarse como país” y sus ciudadanos tener una mejor calidad de vida, por lo que no elegirían emigrar.

Pero Cherubin insiste en que los trabajadores haitianos y sus descendientes en Dominicana necesitan una solución para su estatus migratorio.

En las elecciones de este domingo, miles de dominicanos descendientes de haitianos, quienes antes ejercían su voto, no pudieron ir a las urnas por la sentencia de 2013.

Pero tampoco pueden acceder a muchos otros servicios y disfrutar de derechos esenciales pese a su aporte millonario a la economía.

Sobre la Firma

Más Información