RDÉ DIGITAL, PUERTO PRÍNCIPE.- Haití enfrenta una nueva contradicción humanitaria. Mientras casi 200.000 personas han sido devueltas al país durante los primeros ocho meses de 2026, alrededor de 1,47 millones permanecen desplazadas internamente por la violencia de las bandas armadas.
Los retornos ocurren mientras los grupos criminales amplían su presencia desde Puerto Príncipe hacia otras comunidades. Además, la violencia mantiene a miles de familias en movimiento y limita el acceso a servicios básicos.
Haití enfrenta una crisis de desplazamiento
Según los datos presentados ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, los retornos forzosos superan en unas 20.000 personas a los registrados durante el mismo período de 2025. Por tanto, el aumento ocurre en medio de un deterioro de las condiciones de seguridad.
En paralelo, Haití registra cerca de 1,47 millones de desplazados internos, equivalentes a aproximadamente el 12 % de su población. Estas personas han abandonado sus hogares para escapar de los ataques y buscan refugio en otras zonas del territorio.
La situación se agravó con el ataque ocurrido en Kenscoff, localidad ubicada en las montañas cercanas a Puerto Príncipe. La ofensiva dejó al menos 47 muertos y más de 50 personas secuestradas. Entre las víctimas había cinco niños.
Además, más de 2.600 habitantes tuvieron que desplazarse después del ataque, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.
Las bandas amplían su ofensiva
Kenscoff representa un punto estratégico porque conecta zonas montañosas con rutas hacia Puerto Príncipe y otras regiones. En consecuencia, el avance de las bandas aumenta la presión sobre las autoridades haitianas.
La crisis también tiene un fuerte impacto humanitario. Durante el primer semestre de 2026, más de 3.050 personas murieron a causa de la violencia. Asimismo, más de 21.000 personas han perdido la vida desde 2022.
A esto se suman unos 5,8 millones de haitianos que enfrentan niveles elevados de inseguridad alimentaria. Por consiguiente, los desplazamientos y la falta de seguridad profundizan una crisis que ya afecta a buena parte de la población.
Reclaman mayor apoyo internacional
Ante este panorama, la comunidad internacional busca fortalecer la Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por Naciones Unidas. El objetivo es ampliar su capacidad hasta unos 5.500 efectivos y apoyar a las autoridades haitianas frente a los grupos armados.
República Dominicana también mantiene su reclamo para fortalecer la respuesta internacional. El Gobierno dominicano anunció que llevará nuevamente ante Naciones Unidas la situación de seguridad en Haití y defenderá la renovación del mandato de la fuerza internacional.
El escenario deja una situación compleja: Haití recibe cada vez más personas desde el extranjero mientras millones de ciudadanos continúan huyendo dentro del propio país.

