RDÉ DIGITAL, FRANCIA.- Jean-Luc Godard, fallecido el 13 de septiembre de 2022 a los 91 años, fue uno de los cineastas más paradójicos, influyentes y discutidos de la historia del cine. Curiosamente, su obra alcanzó mayor reconocimiento en el mundo anglosajón que en su Francia natal, especialmente en las últimas décadas de su vida.
Con el paso del tiempo, Godard perdió parte del público general debido a la exigencia intelectual de su cine, concebido como una reflexión permanente sobre el propio lenguaje cinematográfico. Su filmografía dialoga no solo con cinéfilos, sino también con filósofos, críticos y académicos, convirtiendo cada obra en un ensayo visual.
Figura central de la nouvelle vague
La obra de Godard es inseparable de la Nouvelle Vague, movimiento surgido a finales de los años 50 que transformó el cine europeo. Títulos como “Sin aliento” y “La Chinoise” marcaron una ruptura radical con las narrativas clásicas y redefinieron la forma de filmar, montar y pensar el cine.
Godard perteneció a la primera generación consciente de que la historia del cine se estaba escribiendo en tiempo real. Nacido en 1930, fue parte de una camada de cinéfilos autodidactas formados al calor de la revista Cahiers du cinéma y la Cinemateca Francesa, instituciones clave en la construcción de una cultura cinematográfica moderna.
Influencia global más allá de Francia
Su irrupción coincidió con un momento cultural expansivo en los años 60, cuando la Nouvelle Vague dialogó con otros movimientos:
- Nuevo cine italiano (Bertolucci, Pasolini)
- Cine polaco
- Cine checoslovaco
- Cine brasileño
- Cine japonés
- Cine ruso, por el que Godard sentía profunda admiración, especialmente hacia Sergei Parajdanov.
En el siglo XXI, el interés por Godard se desplazó con fuerza hacia Reino Unido y Estados Unidos, impulsado por instituciones como el British Film Institute y el Lincoln Center de Nueva York, así como por el ámbito universitario.
Un cineasta político e incómodo
Godard fue una voz política radical. Inspirado por su tiempo, especialmente por el Mayo del 68, asumió posiciones militantes, trabajó en colectivos y se vinculó al maoísmo francés. Su postura abiertamente propalestina y antiestadounidense se reflejó en filmes como:
- Jusqu’à la victoire (1971)
- Ici et ailleurs (1974)
Estas posiciones le generaron fuertes controversias, pero también influyeron en generaciones de pensadores y académicos, tanto en Europa como en Estados Unidos.
Paradojas y legado
En Francia, más que sus películas, fue su personalidad excéntrica la que despertó fascinación. Amante de la literatura, provocador intelectual y figura incómoda, Godard nunca dejó indiferente a nadie.
Aunque despreciaba las escuelas de cine, dio clases en La Fémis, otra de sus tantas paradojas. Sin embargo, su influencia estética directa resulta difícil de rastrear en el cine contemporáneo, ya que su concepción del cine pertenece profundamente al siglo XX.
Godard nunca separó ficción y documental: para él, toda película era un documental con actores, una idea que definió su método y su mirada única.
La obra definitiva
Para comprender el verdadero alcance de su pensamiento cinematográfico, críticos y estudiosos coinciden en señalar “Histoire(s) du cinéma” (1988-1998) como su obra cumbre: un homenaje, archivo y epitafio del cine, considerado su testamento intelectual.

Jean-Luc Godard no solo cambió el cine: lo obligó a pensarse a sí mismo. Su legado continúa siendo objeto de debate, estudio y admiración, confirmando su lugar como uno de los grandes arquitectos del lenguaje cinematográfico moderno.

