RDÉ DIGITAL. CHILE.- José Antonio Kast asumió este miércoles la Presidencia de Chile en una solemne ceremonia en Valparaíso. Con 60 años, se convierte en el primer mandatario de ultraderecha desde el retorno a la democracia.
Parlamentarios de todos los partidos y jefes de Estado de distintas naciones asistieron. Entre ellos, el rey Felipe VI de España, el presidente argentino Javier Milei y el presidente dominicano Luis Abinader.
En el Salón de Honor del Senado, la presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez, le impuso la banda presidencial y la medalla de O’Higgins. Kast sucede al progresista Gabriel Boric, marcando un cambio histórico.
Primer ultraderechista y respaldo a Pinochet
Kast es también el primer mandatario en democracia que ha respaldado la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Hasta ahora, el único conservador en gobernar, Sebastián Piñera, había votado en contra de la continuidad del régimen en el plebiscito de 1989.
Entre los asistentes a la ceremonia estuvieron los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa; Bolivia, Rodrigo Paz; Panamá, José Raúl Mulino; Honduras, Nasry Asfura; Costa Rica, Rodrigo Chaves; Paraguay, Santiago Peña; y Uruguay, Yamandú Orsi. María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, también estuvo presente.
Gabinete y prioridades del gobierno
Horas antes, Kast posó para la foto oficial con su gabinete de 24 ministros. La mayoría proviene del sector privado y la academia, con poca experiencia política.
Ministros clave:
- Jorge Quiroz (Hacienda), economista ultraliberal.
- Trinidad Steinert (Seguridad Pública), exfiscal.
- Claudio Alvarado (Interior), exparlamentario.
Tras la ceremonia, Kast ofreció un almuerzo a autoridades extranjeras y luego se trasladó a Santiago para su primer acto oficial en una escuela. A las 21:00 hora local (00:00 GMT), pronunció su primer discurso desde La Moneda, anunciando un “Gobierno de emergencia” enfocado en seguridad, migración irregular y economía.
Perfil personal y agenda política
Padre de nueve hijos y antiabortista declarado, Kast afirmó que no dará la “batalla cultural” sobre derechos sexuales y reproductivos. Su prioridad será atender los problemas que más afectan a los ciudadanos. Gobernará con el apoyo de su partido, el Partido Republicano, y la derecha tradicional, enfrentando un Parlamento dividido sin mayorías claras.

