RDÉ DIGITAL, REINO UNIDO.- La portada del nuevo álbum de Taylor Swift, The Life of a Showgirl, muestra a la artista sumergida en aguas oscuras, una clara evocación de la trágica muerte de Ofelia en Hamlet, de William Shakespeare. Esta imagen, cargada de simbolismo, enlaza la narrativa musical del disco con una figura literaria que ha sido interpretada durante siglos como un símbolo de fragilidad, locura y belleza rota.
Ofelia, quien muere ahogada tras caer de un árbol en un episodio descrito por la reina Gertrudis en el acto IV de la obra, ha sido fuente de inspiración tanto para la literatura como para las artes visuales. La representación más icónica de su muerte es el óleo sobre lienzo de John Everett Millais, pintado en 1852 y conservado en la Tate Britain de Londres.
Detrás de esta obra se esconde una historia marcada por la tragedia. Elizabeth Siddal, modelo de Millais y figura central del movimiento prerrafaelita, posó durante largas horas sumergida en una bañera, vestida y flotando. En una de esas sesiones, las velas que mantenían caliente el agua se apagaron, provocando que Siddal contrajera neumonía. Esta experiencia resume el sacrificio físico al que muchas mujeres artistas y musas del siglo XIX fueron sometidas.
Siddal, también poeta y pintora, quedó relegada durante décadas por el canon artístico dominado por hombres. Su historia personal incluye una tormentosa relación con Dante Gabriel Rossetti, miembro fundador de la Hermandad Prerrafaelita, quien le prohibió posar para otros artistas. Tras su muerte por sobredosis de láudano en 1862, su figura fue mitificada: su cuerpo fue exhumado siete años después por orden de Rossetti para recuperar unos poemas enterrados junto a ella.
El simbolismo en la obra de Millais es minucioso: cada flor tiene un significado el sauce llorón, la inocencia de las margaritas, la fidelidad de las violetas, el amor no correspondido de los pensamientos, y una amapola silvestre junto a la mano de Ofelia, ausente en el texto de Shakespeare, parece anticipar la muerte real de Siddal. Esa flor, asociada al opio y al adormecimiento, conecta la ficción con la biografía.

La decisión de Taylor Swift de aludir a esta imagen no es solo estética. Representarse como Ofelia implica adoptar una postura crítica frente a la fama, la mirada pública y la complejidad de la identidad femenina. En una cultura pop que constantemente negocia con los referentes clásicos, esta reinterpretación de la figura de Ofelia pone en diálogo la tragedia literaria con los dilemas contemporáneos del espectáculo y la imagen.
Con esta portada, Swift no solo reinterpreta una figura clave del arte y la literatura occidental, sino que también revive el eco de vidas silenciadas como la de Siddal, cuya historia sigue latiendo bajo la superficie de uno de los cuadros más célebres del periodo victoriano.

