RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– Cada 2 de noviembre se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, una fecha que tiene origen en la Iglesia Católica, la cual sirve para recordar a quienes han pasado a otro plano.
De acuerdo con la historia, la tradición comenzó cuando las comunidades cristianas dedicaban una jornada a honrar a los santos y mártires. Con el tiempo, el sacerdote San Odilo de Cluny instituyó un día especial para orar por las almas de los familiares fallecidos.
Así nació el Día de los Fieles Difuntos en el siglo X, como parte de las celebraciones de Allhallowtide, junto con la víspera y el Día de Todos los Santos.
El Día de los Fieles Difuntos símbolo de unión
Con el paso de los siglos, la conmemoración del Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos se convirtió en una celebración popular en la que las comunidades se unen para celebrar y honrar a sus seres queridos que ya partieron.
Según el Martirologio Romano, “la santa Madre Iglesia, después de su solicitud para celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor en favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe solo Dios conoce, para que, purificados de toda mancha de pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna”.
Hoy miles de personas en todo el mundo visitan los cementerios para honrar la memoria de sus seres queridos y de todos aquellos que partieron al encuentro con Dios.
En este día la Iglesia toda dedica la liturgia a animar a los fieles a orar por el eterno descanso de quienes han fallecido, con la esperanza de que todos, en ‘el día que no conoce el final’, nos podamos reunir en el amor infinito del Creador.

