RDÉ DIGITAL, PARÍS.- El Museo del Louvre cerró sus puertas este lunes debido a una huelga indefinida de su personal, que protesta por el deterioro de las condiciones laborales, los problemas estructurales del edificio y la gestión de la institución. La paralización impidió el acceso de miles de visitantes que aguardaban para ingresar al mayor museo del mundo.
Unos 400 trabajadores votaron de forma unánime ir a huelga, lo que forzó a la dirección a suspender la apertura. El paro no tiene fecha definida de finalización y genera pérdidas estimadas en 400,000 euros diarios, según cálculos internos. El museo permanece cerrado los martes, por lo que no está claro si reabrirá el miércoles.
La protesta se suma a una serie de crisis recientes que han afectado la imagen del Louvre, entre ellas robos, inundaciones, daños estructurales y cierres parciales de salas. Los sindicatos afirman que la institución aceleró su apertura masiva al turismo sin adaptar su infraestructura ni su plantilla a la presión de visitantes.
Los empleados señalan directamente a la presidenta del museo, Laurence des Cars, a quien acusan de priorizar eventos mediáticos y grandes inauguraciones sobre reformas estructurales urgentes. “Hay un problema claro en las prioridades de inversión”, denunció Élise Muller, delegada sindical de Sud.
Uno de los principales focos de conflicto es el macroproyecto de renovación anunciado por el presidente Emmanuel Macron, valorado en 500 millones de euros. El plan incluye:
- Una nueva entrada para aliviar la congestión en la pirámide de cristal, diseñada para cuatro millones de visitantes anuales y que hoy recibe el doble.
- Una sala exclusiva para La Gioconda, con el objetivo de mejorar la experiencia de los visitantes.
Los sindicatos sostienen que estas medidas no resuelven los problemas de fondo. “Visitar el museo se ha convertido en una carrera de obstáculos”, afirmó Christian Galani, representante del sindicato CGT, quien reclamó una gestión orientada a preservar el legado cultural a largo plazo.
La huelga también refleja el malestar acumulado tras el robo del 19 de octubre en la Galería Apolo, donde sustrajeron joyas históricas valoradas en 88 millones de euros; el cierre de la Galería Campana por debilidad estructural; y una fuga de agua que dañó documentos de la biblioteca de antigüedades egipcias.
Además, los trabajadores denuncian:
- La eliminación de 200 puestos fijos en los últimos 15 años, dentro de una plantilla de 2,200 empleados.
- El aumento sostenido del número de visitantes sin refuerzo de personal.
- El uso de contratos temporales en lugar de indefinidos.
- La aplicación de tarifas más altas para visitantes de fuera de la Unión Europea.
En 2024, el Louvre recibió cerca de 100 millones de euros en subvenciones públicas. Mientras tanto, la dirección guarda silencio frente a la protesta. Des Cars ha defendido la política de exposiciones y adquisiciones como clave para mantener vivo el museo, al tiempo que respalda una gran renovación para convertirlo en una institución acorde al siglo XXI.

