RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- El amanecer de hoy en la República Dominicana tiene un sabor amargo. No es un día cualquiera para el pueblo dominicano; es un día marcado por el luto deportivo y por una indignación que se respira en cada conversación, en cada hogar y en cada rincón donde el béisbol es más que un juego: es identidad, orgullo y patria.
Durante semanas vimos a nuestra selección brillar en el terreno. Cada victoria se celebró como una fiesta nacional, cada jugada impecable alimentó la esperanza de un pueblo acostumbrado a ver en el béisbol una extensión de su carácter luchador. El país se paralizó frente a los televisores; las calles se vaciaron, los hogares se llenaron y la pasión flotaba en el aire.
Pero todo cambió en un instante.
En el octavo inning del partido entre Estados Unidos y República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, ocurrió lo que hoy tiene al país entero cuestionando el desenlace. Una bola lanzada por el pitcher Mason Miller al bateador dominicano Geraldo Perdomo fue declarada strike. La decisión del ampáyer, Chris Segal, significó mucho más que un simple conteo en el marcador: terminó marcando la salida de la selección dominicana del torneo.
Corte del lanzamiento
Y ahí nace la indignación.
Porque el trabajo de un árbitro o ampáyer es impartir justicia, hacer cumplir las reglas y mantener la imparcialidad del juego. Sin embargo, como en toda actividad humana, sus decisiones pueden ser cuestionables. Y cuando el destino de un equipo, y con él la ilusión de todo un país, queda marcado por una jugada que en repetición parece claramente fuera de la zona de strike, el cuestionamiento se vuelve inevitable.
Que quede claro: nadie discute la gran participación del equipo de Estados Unidos. Jugaron bien, compitieron con talento y merecen reconocimiento por su desempeño. Pero reconocer el mérito del rival no impide señalar lo que parece ser un error arbitral que cambió el rumbo del partido.
Las imágenes repetidas una y otra vez muestran lo que muchos dominicanos ven con claridad: Geraldo Perdomo fue ponchado mirando un lanzamiento que estaba fuera de la zona.
Ante esto surge una pregunta que hoy recorre al país entero:
¿Dónde estuvo el respaldo de quienes debían defender esa jugada?
Nelson Cruz, gerente general de la selección dominicana, y Albert Pujols, dirigente del equipo, son dos figuras de enorme respeto y admiración en el béisbol dominicano. Precisamente por ese respeto, el pueblo espera de ellos liderazgo en los momentos decisivos.
Es bien sabido que los mánagers tienen la facultad de solicitar revisiones mediante el sistema de video del torneo. Por eso muchos se preguntan por qué no se solicitó una revisión de una jugada tan determinante.
La interrogante pesa aún más si recordamos que en el sexto partido de la serie final de la LIDOM 2024-2025, Albert Pujols solicitó revisar el bate de Gustavo Núñez, lo que llevó a que los árbitros lo confiscaran. Aquella acción demostró que, cuando se trata de defender a su equipo, no duda en utilizar los recursos disponibles.
Por eso, hoy muchos dominicanos no logran entender por qué, ante una jugada tan crucial, no se levantó la voz en defensa del equipo.
Sin embargo, más allá de la polémica, hay algo que permanece intacto: el orgullo de un país por su selección.
República Dominicana, orgulloso de su equipo
La República Dominicana reconoce el esfuerzo, el talento y la entrega de cada uno de nuestros jugadores. Vivimos con ustedes cada inning, cada batazo y cada out. Sus juegos se convirtieron en un verdadero toque de queda nacional, uniendo al país en una sola emoción.
Este equipo mostró ofensiva poderosa, pitcheo competitivo y un bateo de primer nivel. Demostraron que el béisbol dominicano sigue siendo una potencia mundial.
Y aunque el resultado final del torneo diga otra cosa, en el corazón de su pueblo hay una verdad que nadie puede discutir:
Para su amada República Dominicana, ustedes son los campeones.
