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Muro de EEUU acoge "Posada sin Fronteras" con las puertas cerradas

RDÉ DIGITAL, ESTADOS UNIDOS (EFE).- Más de un centenar de personas celebraron este sábado la “Posada sin Fronteras”, un evento que recrea el peregrinar de María y José en busca de refugio. Este año, la tradicional celebración adquirió un nuevo significado, ya que se llevó a cabo en un contexto marcado por el regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y su política migratoria restrictiva.

Líderes religiosos y activistas proinmigrantes se reunieron tanto en el lado mexicano como en el estadounidense de la frontera para continuar con la tradición de escenificar el viaje a Belén. La ceremonia también buscó hacer un paralelo entre este recorrido y el de miles de migrantes que arriesgan sus vidas para llegar a Estados Unidos en busca de asilo.

En la tradición mexicana de la posada, los peregrinos recorren distintos lugares en busca de refugio hasta que finalmente encuentran un hogar que les da acceso para celebrar con ponche, piñatas y una cena. Sin embargo, en la frontera, el ambiente fue diferente.

Activistas en el lado estadounidense no pudieron ofrecer “posada” a los migrantes y religiosos del lado mexicano, debido a las estrictas medidas de seguridad implementadas por la Patrulla Fronteriza, que estuvo presente durante la celebración.

Por primera vez en los 31 años de esta tradición, los grupos de ambos lados estuvieron separados por dos muros de más de nueve metros de altura, alambre de púas y vigilancia constante, lo que impidió que los cantos entre los dos lados se escucharan mutuamente. Esta separación física y simbólica resalta la creciente distancia entre los dos países en términos de políticas migratorias.

El mensaje central de este año, según Pedro Ríos, coordinador del evento en California, fue la importancia de acoger a los migrantes que huyen del peligro, destacando que esto es un derecho humano fundamental. Ríos también expresó su preocupación por los tiempos difíciles que podrían venir con el retorno de Trump al poder, particularmente en lo que respecta a la acogida de migrantes.

Durante el sermón, el pastor Madison Shockley desmintió la retórica de Trump sobre los inmigrantes, refiriéndose a ellos como “ángeles” y no como “demonios”, y subrayó que los migrantes tienen tasas de criminalidad más bajas que los nacidos en Estados Unidos.

La ceremonia también rindió homenaje a aquellos que perdieron la vida al intentar cruzar la frontera. Los asistentes leyeron en voz alta los nombres de los migrantes fallecidos este año, muchos de ellos víctimas de caídas desde el muro que divide a ambos países. El número de muertes en la frontera ha ido en aumento, con 42 decesos documentados en 2022, frente a solo 16 en 2020 en la misma zona.

Los activistas han advertido que el endurecimiento de las políticas fronterizas obligará a los migrantes a tomar rutas más peligrosas, exponiéndolos aún más a la muerte.

En sus oraciones, los organizadores expresaron la esperanza de que el mensaje de amor y solidaridad de la Navidad pueda cambiar los corazones de los políticos estadounidenses y fomentar una política migratoria más humana.

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