RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- Arte, identidad y cultura _en República Dominicana_ (2009), del investigador y profesor universitario Odalís G. Pérez, es un estudio de los fenómenos artísticos y culturales dominicanos desde la perspectiva singular de la semiótica y la sociocultura. A lo largo de sus nueve capítulos, en 191 páginas, Pérez considera cuatro instancias del fenómeno estudiado: la instancia artística, la instancia literaria, la instancia cultural y la instancia lingüística. En la concepción global del estudio, el autor aplica una metodología mixta o combinada que conjuga la estrictamente bibliográfica con la investigación de campo, incluyendo la observación participante con grupos de estudiantes en el capítulo noveno.
La contraposición entre la “cultura-monumento” y la “cultura-movimiento” es una de las articulaciones conceptuales clave que estructuran el discurso crítico de Pérez. Esta contraposición es un derivado de la crítica del discurso de la “ideología rota”, pero también una importante distinción teórica ya antes planteada por Pérez en su obra Nacionalismo y cultura en República Dominicana (2003). La crítica se apoya en parejas de conceptos opuestos, pues entre ambas concepciones de la cultura existe una oposición diametral. En este sentido, el ensayo de Pérez es una ampliación del concepto de movimiento cultural aplicado al ámbito del arte, la literatura y la lengua.
Y aquí es preciso aclarar para eludir equívocos: la cultura-movimiento es un concepto semiótico y antropológico. Se basa en el conocimiento, la comprensión y la interpretación de la productividad artística y cultural en su sentido amplio: signos, textos, imágenes, huellas, conjuntos y objetos presentes en el espacio-tiempo de la sociedad dominicana y su sujeto. No es, sin embargo, una categoría clasificatoria, ni posee carácter axiológico; tampoco es un canon definitivo, ni un juicio de valor sobre determinadas obras artísticas o literarias del pasado o del presente; mucho menos una teoría maniquea, como objeta cierta seudocrítica empírica (caso de Giovanni Di Pietro) en un ejercicio de mala lectura del pensamiento de Pérez. Se trata sólo de una propuesta teórica, de un instrumental útil en el marco de una tipología crítica de textos. Los diversos textos literarios y artísticos, incluso arquitectónicos, pueden fundarse bien en la cultura-monumento, bien en la cultura-movimiento. Esta tipología textual y cultural no es valorativa ni discriminatoria. Los textos-movimiento y los textos-monumento ni son buenos ni son malos desde el punto de vista estético. Lo que se propone es que cada texto literario y cultural, así como responde a una poética determinada, se inscribe también en una dialéctica y una concepción de la cultura determinadas.
Advierto en esta entrega de Pérez una progresión en su línea de pensamiento con respecto a obras anteriores. El concepto central de cultura-movimiento se aplica ahora a diversas manifestaciones artísticas, culturales y lingüísticas nacionales que expresan una conciencia identitaria. Porque, lejos de ser ese conjunto de rasgos inmutables y fijos, esa entelequia, como la ha conceptualizado erróneamente buena parte de la intelectualidad nacional, la identidad cultural es concebida como identidad en movimiento, fluida, nunca estática ni cerrada, siempre dinámica y abierta.
Uno de los aportes singulares del libro del profesor Pérez es el noveno y último capítulo sobre lengua y sociedad en Santo Domingo. Tras considerar al idioma español como patrimonio cultural y estudiarlo en su dinamismo interno y su movilidad idiomática, Pérez recoge los resultados de una investigación participante y presenta al lector quince registros verbales y de vocablos dialectales, idiolectales y sociolectales de uso actual en la República Dominicana.
En suma, el libro Arte, identidad y cultura en República Dominicana constituye un valioso aporte del doctor Odalís Pérez a la bibliografía nacional desde el estudio de nuestro patrimonio cultural y artístico, tangible e intangible, en su desafiante dialéctica de identidad-desidentidad.
Fidel Munnigh

