RDÉ DIGITAL, NACIONES UNIDAS.- Simon Stiell, el máximo responsable climático de la ONU, hizo un emotivo llamado desde su localidad natal, Carriacou en Granada, devastada por el huracán Beryl, a intensificar la lucha contra “el creciente costo de la matanza climática descontrolada”.
“Beryl es una prueba dolorosa más”, señaló Stiell desde los restos de una casa vecina sin techo ni paredes. “Cada año, los costos climáticos causados por los combustibles fósiles afectan a miles de millones de hogares y pequeños negocios. Si los gobiernos no actúan, todas las economías y 8,000 millones de personas seguirán enfrentando este trauma”.
Stiell subrayó un estudio científico que estima pérdidas anuales potenciales de 38 billones de dólares debido al cambio climático, exacerbando la deuda de los países pobres y limitando su capacidad para ofrecer servicios básicos.
En las próximas negociaciones en Azerbaiyán, el ministro de Ecología de Azerbaiyán y presidente designado de la cumbre climática, Mukhtar Babayev, destacó la urgencia de mejorar los 100,000 millones de dólares anuales que los países ricos prometieron para 2020 pero no cumplieron hasta este año. Las recientes reuniones en Alemania no lograron los avances necesarios para un nuevo acuerdo monetario, según Babayev.
Instó a los negociadores clave a asistir a un retiro informal en Azerbaiyán para avanzar en este tema crucial y poner en marcha el fondo de pérdidas y daños para proporcionar ayuda esencial a las naciones más afectadas.
“La única salida es trabajar juntos”, concluyó Stiell. “No podemos permitir que la crisis climática convierta la destrucción en Granada en la norma para la humanidad. Aún podemos evitarlo”.

