RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.– Desde el brote confirmado de peste porcina africana (PPA) en julio de 2021, la producción de cerdo en República Dominicana ha registrado una disminución sostenida. Esta situación ha obligado al país a depender en gran medida de las importaciones para suplir la creciente demanda de carne de cerdo, que ya alcanza los 3.1 millones de quintales anuales.
Según datos oficiales, el país actualmente importa el 75 % de la carne de cerdo que consume, una cifra récord que refleja la magnitud del impacto. Mientras tanto, la producción nacional apenas cubre el 46 % del consumo interno.
Producción retrocede a niveles de 2015
En 2020, la producción de carne de cerdo alcanzó su punto máximo con 1.7 millones de quintales. Sin embargo, a partir de 2021 —cuando se confirmó la reaparición de la PPA— el volumen comenzó a caer. Ese año, la producción se redujo a 1.6 millones de quintales, un 5.5 % menos.
En 2022, la caída fue de 4.1 % y en 2023 descendió un 11.8 %, alcanzando los 1.4 millones. Para 2024, aunque hubo un ligero aumento de 1,918 quintales, la cobertura del mercado interno siguió en retroceso.
Aumento exponencial de las importaciones
Para cubrir el déficit, las importaciones han aumentado de forma exponencial. En 2015, República Dominicana importó 459,639 quintales de carne de cerdo. En 2021, la cifra ya superaba el millón, y en 2024 llegó a casi 1.7 millones.
Miguel Olivo, presidente de la Federación Dominicana de Porcicultores (Fedoporc), confirmó que tres de cada cuatro libras de cerdo que se consumen actualmente en el país son importadas.
Propuestas divididas: control o erradicación total
El doctor Huáscar Ariza, presidente del Colegio Dominicano de Médicos Veterinarios, propone eliminar totalmente el hato porcino nacional y repoblar con animales sanos. “La PPA ya es endémica. Podemos erradicarla aquí y mañana reaparece en otro lugar”, advirtió.
Por su parte, el director general de la Dirección General de Ganadería (Digega), Abel Madera, aseguró que el Gobierno no contempla la erradicación total, sino medidas de control y mitigación. Estas incluyen programas de bioseguridad, monitoreo y compensaciones a productores.
Impacto económico y social del brote
La crisis no afecta solo a los porcicultores. También repercute en sectores como transporte, fabricación de alimentos, carnicerías y frituras. “La PPA tiene un costo económico, pero también social”, alertó Olivo.
Más del 50 % de las granjas grandes han sido afectadas, muchas sin posibilidad de repoblar. Además, existen pequeños criadores informales sin registro ni control sanitario, lo que representa un riesgo adicional.
Gobierno ha compensado con más de RD$150 millones
Desde que se detectó oficialmente la enfermedad, el Gobierno ha implementado medidas de control con apoyo del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Entre ellas, diagnóstico rápido —con resultados en menos de 48 horas—, decomisos en aeropuertos, restricciones de movilidad y mejoras en bioseguridad.
Hasta noviembre de 2022, se sacrificaron más de 173,000 cerdos y se compensaron más de 4,400 productores con un monto superior a los RD$150 millones. De las 619 granjas evaluadas, solo 32 han sido certificadas como bioseguras.
Un punto de inflexión para el sector
El escenario actual plantea una encrucijada: seguir con la estrategia de contención o aplicar una solución radical similar a la de 1978, cuando se eliminó la totalidad del hato porcino.
“Nos enfrentamos a una muerte lenta o a una decisión drástica. Si no se actúa, quedaremos limitados a un consumo informal de cerdo asado y frituras, sin capacidad para suplir a la industria nacional”, sentenció Olivo.

