RDÉ DIGITAL, PARÍS.-El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, propuso este martes suspender la reforma de pensiones aprobada en 2023 hasta después de las elecciones presidenciales de 2027, como medida para superar la crisis política que atraviesa el país y evitar el colapso del actual gobierno.
Durante su primer discurso de política general ante el Parlamento, Lecornu anunció que presentará esta propuesta en otoño, atendiendo a una de las principales exigencias de la oposición socialista, que se ha negado hasta ahora a apoyar la continuidad del Ejecutivo.
La reforma, impuesta por decreto por el presidente Emmanuel Macron, elevó la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y aumentó a 43 años el período de cotización requerido para recibir una pensión completa a partir de 2027. Desde su aprobación, ha sido centro de protestas sociales y uno de los temas más polémicos del segundo mandato de Macron.
La suspensión de la reforma fue recibida con posturas encontradas. Mientras que el líder comunista Fabien Roussel celebró la decisión como “una primera victoria”, Manuel Bompard, de La Francia Insumisa, la calificó como una maniobra para ganar tiempo y llamó a apoyar la moción de censura contra el gobierno, que será debatida este jueves.
La propuesta también ha generado tensiones dentro del oficialismo, ya que Macron había defendido en repetidas ocasiones la necesidad de aplicar la reforma sin retrasos. La suspensión beneficiaría a 3.5 millones de personas, pero tendría un costo estimado de 400 millones de euros en 2026 y 1,800 millones en 2027, lo que obliga al gobierno a buscar recortes para compensar el impacto fiscal.
Lecornu descartó aumentos en la edad de jubilación o en la duración de cotización hasta enero de 2028. También respondió a otras demandas de la oposición socialista, como el compromiso de no usar herramientas legales que permiten aprobar leyes sin voto parlamentario, y abrió la puerta a medidas de justicia fiscal, aunque rechazó imponer la llamada “tasa Zucman” sobre grandes patrimonios.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte presión fiscal, con un déficit público que el gobierno busca reducir por debajo del 5 % del PIB en 2026, y una deuda pública que supera el 115 % del PIB. El nuevo presupuesto para ese año incluye un ajuste de 30,000 millones de euros, principalmente mediante recortes al gasto.
Francia se mantiene políticamente fragmentada, con una Asamblea Nacional sin mayoría clara y dividida entre izquierda, centroderecha y ultraderecha. Macron advirtió que, de prosperar las mociones de censura, convocará nuevas elecciones anticipadas.

