RDÉ DIGITAL SANTO DOMINGO.– El reciente desplome del puentes en Monte Plata no es un incidente aislado: refleja un problema estructural profundo que afecta a más de 300 de los 2,664 puentes del país, según informes de Onesvie y la Comisión de Supervisión de Infraestructuras Públicas ante el Cambio Climático.
A esto se suma un factor climático crucial: octubre es históricamente el segundo mes más lluvioso del año, especialmente en el litoral caribeño y zonas del interior. Las lluvias intensas agravan la presión sobre ríos, cañadas y puentes, dejando al descubierto las fallas estructurales existentes.
La alerta de los expertos
Leonardo Reyes Madera, director de Onesvie, ha señalado que desde 2020 se han entregado informes detallados al MOPC con recomendaciones para intervenir puentes y otras obras públicas, aunque no se sabe si han sido aplicadas.

Por su parte, Osiris de León, de la Comisión de Supervisión ante el Cambio Climático, advierte que ciertos diseños, como los de ménsulas de sección reducida, son inherentemente vulnerables y requieren reemplazo inmediato.
La pregunta clave sigue siendo: si los organismos técnicos alertan sobre los riesgos, ¿por qué no se ejecutan intervenciones preventivas antes de los meses lluviosos como octubre?
Fallas recurrentes y causas de los colapsos
El análisis de más de 200 puentes revela problemas que van desde la erosión de los aproches por materiales inadecuados hasta tableros bajos incapaces de soportar crecidas de ríos. La tragedia en Monte Plata, donde un puente se desplomó prácticamente entero, demuestra que el mantenimiento estético no reemplaza la intervención estructural necesaria.
Interrogantes críticas
- ¿Se priorizan correctamente los recursos del MOPC?
- ¿Por qué estructuras relativamente nuevas también presentan fallas?
- ¿Se consideran los efectos del cambio climático y los picos de lluvias de octubre en el diseño y mantenimiento de puentes?
Presupuesto estatal y prevención
Aunque el Estado tiene partidas para catástrofes y emergencias naturales, la ejecución es deficiente. La inversión en infraestructura resiliente debe ser prioritaria: un presupuesto reactivo ante tragedias nunca compensará la pérdida de vidas ni los daños económicos.
El Congreso y las autoridades del MOPC deben revisar la asignación de fondos, implementar auditorías independientes y garantizar que los recursos lleguen a la prevención efectiva, no solo a reparaciones superficiales o temporales.
Hacia una infraestructura segura
Para garantizar la seguridad vial, se recomienda:
- Implementar intervenciones estructurales inmediatas en puentes de alto riesgo.
- Sustituir materiales erosionables por concreto resistente en ríos y aproches.
- Rediseñar puentes con ménsulas más grandes y tableros elevados.
- Integrar evaluaciones de riesgo climático en todos los proyectos.
- Publicar informes periódicos de transparencia sobre el estado de la infraestructura y uso del presupuesto.
Reflexión final
Cada puente que se desploma es un recordatorio de que la prevención cuesta menos que la tragedia, especialmente en meses lluviosos como octubre. Como sociedad, debemos exigir respuestas claras: ¿dónde se están invirtiendo los recursos públicos? ¿Se prioriza la vida de los ciudadanos sobre los plazos políticos o la burocracia?
Fuentes de investigación
- Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie)
- Comisión de Supervisión de Infraestructuras Públicas ante el Cambio Climático
- Ministerio de Obras Públicas (MOPC)
- Reportes históricos de desplomes y mantenimiento de puentes (2000-2025)
- Datos del presupuesto estatal destinado a emergencias y catástrofes naturales

