RDÉ DIGITAL, RUSIA (EFE).- El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó este jueves su disposición para reunirse “en cualquier momento” con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tras los recientes llamados del republicano a un alto al fuego y a la negociación entre Rusia y Ucrania para poner fin al conflicto.
En su tradicional conferencia de prensa de fin de año, Putin aseguró que, aunque no ha hablado con Trump en más de cuatro años, está preparado para un encuentro si el mandatario estadounidense lo solicita.
La conferencia se llevó a cabo un mes antes de que Trump regrese a la Casa Blanca el 20 de enero. Durante su campaña, Trump prometió poner fin rápidamente a la guerra en Ucrania, proponiendo un alto el fuego inmediato y abogando por un diálogo entre las partes.
No obstante, en Europa y Ucrania existen temores de que un acercamiento de Trump a Rusia pueda resultar en grandes concesiones a favor del Kremlin y, por ende, en una victoria geopolítica para Rusia.
Putin, por su parte, afirmó que Rusia ha ganado fortaleza en los últimos años, destacando que las tropas rusas avanzan con éxito en Ucrania y han tomado varias localidades clave, como Avdiivka y Vugledar. “La situación está cambiando radicalmente en el frente”, señaló el mandatario ruso, quien aseguró que las fuerzas rusas siguen ganando terreno con un ritmo no visto desde principios de 2022.
A pesar de los avances, Putin admitió que no puede dar una “fecha precisa” de cuándo se logrará la expulsión de las fuerzas ucranianas de la región de Kursk, controlada parcialmente por Rusia desde agosto. Sin embargo, el presidente ruso se mostró confiado de que su ejército finalmente prevalecerá.
Además, destacó el nuevo misil ruso Oreshnik, capaz de transportar cargas nucleares, y desafió a Occidente a un “duelo de alta tecnología” con misiles rusos y sistemas de defensa antiárea occidentales, lanzando una provocación hacia Ucrania, específicamente a Kiev.
En cuanto a la situación económica, Putin afirmó que la caída del presidente sirio Bashar al Asad no constituye una derrota para Rusia, ya que el objetivo de Moscú en Siria, evitar la creación de un enclave terrorista, se ha cumplido.
En el plano doméstico, Putin reconoció que la inflación es una “señal preocupante”, citando el aumento de los precios de alimentos como la carne y la mantequilla, lo cual calificó como “desagradable”. No obstante, resaltó la estabilidad de la economía rusa, destacando las bajas tasas de desempleo y el crecimiento industrial como señales positivas frente a las “amenazas externas”.

