RDÉ DIGITAL, SANTO DOMINGO.- La República Dominicana se posiciona entre los destinos líderes del turismo de salud en el Caribe y América Latina, alcanzando el top 20 mundial del Medical Tourism Index. Según mediciones internacionales, el sector generó más de US$1,300 millones en 2022 y movilizó cerca de 339,000 pacientes internacionales.
El país ha logrado profesionalizar su oferta con centros de salud certificados internacionalmente, experiencia centrada en el paciente, incorporación tecnológica y formación clínica, impulsada en parte por la Asociación Dominicana de Turismo de Salud (ADTS).
Liderazgo con desafíos
Gilberto Objío Subero, abogado especializado en derecho médico, advirtió que este liderazgo regional no equivale a contar con una política pública consolidada. “El turismo de salud dejó de ser un nicho. Este liderazgo es una plataforma de oportunidad, no un punto de llegada”, afirmó.
Aunque el sector privado ha avanzado en acreditaciones y alianzas internacionales, Objío Subero indicó que aún hace falta una promoción-país más estructurada, alineada con mercados emisores, aseguradoras, aerolíneas y plataformas especializadas.
Marco normativo y gobernanza
El decreto 787-21, emitido en 2021, estableció políticas para el turismo de salud y bienestar, pero su ejecución aún es limitada. “Competitividad global no premia pilotos permanentes, sino gobernanza, consistencia y resultados medibles. Se necesita una hoja de ruta clara con responsables, presupuesto, metas e indicadores”, señaló Objío Subero.
El marco normativo existe, pero está disperso. Ordenarlo permitiría reducir fricciones, cerrar vacíos y elevar estándares sin burocracia improductiva.
Talento humano y seguridad jurídica
El diferencial competitivo del país radica en su talento humano, bilingüe y capacitado en seguridad del paciente, trazabilidad y coordinación internacional. Además, la inversión requiere seguridad jurídica y previsibilidad regulatoria, elementos clave para atraer capital y garantizar decisiones a largo plazo.
Siguientes pasos
Objío Subero recomendó acciones concretas: normas técnicas internacionales, registro público de prestadores, telemedicina regulada, sello de calidad, observatorio del sector, programas de capacitación y mecanismos de incentivos.
“La República Dominicana ya ha demostrado su capacidad. Hoy, el reto es transformar ese liderazgo en política de Estado, con gobernanza efectiva, promoción sostenida y talento competitivo”, concluyó.

